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miércoles, diciembre 17, 2008

Probabilidades

La agregué desde enero de este año, sin embargo debido a su inconsistencia para entrar al Messenger, y también debido a mis ocupaciones de la tesis de maestría, no me fue posible platicar con ella en forma sino hasta abril. La vida está llena de coincidencias tremendas. Empecé a hablar con Gabriela el mismo día en que Rei cumple años. A veces la vida está llena de mensajes y claves difíciles de percibir, e imposibles de descifrar.

Por ese tiempo la relación con Anel estaba a punto de disolverse por completo. Me di cuenta que su ausencia no me provocaba malestar, al contrario, me liberaba. Anel llegó a mi vida en el momento y en la situación equivocados. Cada vez la veía menos seguido. Cada día platicabamos menos. En cada momento sentía que la necesitaba menos, y de hecho me alegra que se haya alejado de mí. No queria lastimarla, ni tampoco queria que su dolor y despecho me lastimaran. La distancia y el tiempo definieron la fórmula que mejor catalizó nuestra nula relación futura. Pero por el momento quiero enfocarme en Gabriela. En realidad no es difícil hacerlo. De Anel no queda más por decir.

Gabriela es una niña extraordinaria. Sus letras, su forma de narrar las cosas, de transmitir ideas, de provocarte sentimientos en toda ocasión es bastante impresionante. No he conocido a nadie que escriba como ella. Sus letras están empapadas de nostalgia, de una dulce nostalgia. Cuando la leo me gusta poner a Chopin a todo volumen. Sentimiento musical combinado con nostalgia literaria hacen una mezcla perfecta para una persona como yo. Mezcla perfecta para una persona que ha aprendido a saborear el dolor, hasta el punto de gustarle y de extrañarlo.

Empecé a hablar en forma con esa mujer nostálgica a partir de abril del presente. Ansiaba ver su rostro, pues en su blog solo ponía imágenes borrosas de sí misma. Después me aclaró que era para guardar el anonimato. Recuerdo que desde la primera plática nos empezamos a llevar muy bien. Recuerdo también que en esa primera plática me recomendó a Auster y su cuaderno. La vida está llena de posibilidades, de probabilidades, de coincidencias y de eventos que desencadenan otros. En ese libro aprendí que es increíble la manera en que la vida va tejiendo sus redes y te va llevando al punto en que necesitas estar en el momento y en el espacio adecuado. Llegas al punto donde tienes que estar, y a veces sin saberlo, sin pretenderlo, sin forzarlo. Sin embargo las probabilidades de Auster, y de Gabriela por ende, son eventos que no pueden pasar desapercibidos. Son tan impactantes que es imposible que pasen de largo. Son notorios en toda su extensión. Es imposible no verlos. Es imposible no detectarlos. Es imposible no percibirlos.

Gabriela siempre ha creído en la probabilidad, y en que la vida está llena de ella. Yo también creía lo mismo, pero además le daba a esa probabilidad una careta de destino. Ahora no lo sé. Las probabilidades de Gabriela son tan, pero tan asombrosas que parecen premeditadas por alguien o por algo. Parece que quien viste la careta es la probabilidad, y por detrás el rostro verdadero le pertenece al destino. El cuaderno a veces parece mágico, de otro mundo, como de ciencia ficción.

Sin embargo el mismo evento de conocerla disparó la probabilidad de que mi vida cambiara por completo. Creo que las historias de Auster no son tan irreales como había pensado en un principio. El cuaderno que Gabriela me recomendó me permitió considerar que la vida está llena de probabilidades causales, no casuales. Las probabilidades no surgieron por mera probabilidad, es decir, no son meta-probables, sino que fueron diseñadas a propósito en un pleno ejercicio de causa-efecto. Las probabilidades es posible que tengan su fuente de existencia en el destino. Tal vez estaba completamente equivocado. La probabilidad no es quien viste la careta de destino, sino todo lo contrario, el destino es quien viste la careta de probabilidad. Sin embargo eso solo el tiempo me lo podrá aclarar.

Gaby me fue enamorando poco a poco. Hablamos de tantas, pero tantas cosas que resulta realmente burdo y pobre el intento de recordarlas y contarlas cada una de ellas. Me viene a la mente, por ejemplo, su gusto por bailar, le gusta muchísimo hacerlo. Le dije que aunque yo no era muy bueno, algún día pasaría por ella para ir al Tigre o a la Roka, llegaría por ella en mi Smart para sacarle brillo a la pista. Después, tomaríamos el cochecito para ir a dominguear. También acordamos en broma, o tal vez en seria ilusión, que algún día iríamos juntos a Europa, y yo vendería tacos árabes, y ella pulseritas en las playas. Eso era un negociazo seguro, me decía, yo solo sonreía y lo afirmaba.

A lo largo de los dias pude darme cuenta que es una mujer enamorada del amor, del abstracto. Es por eso que cuando el amor le aborda no se da cuenta, o bien no lo puede procesar, o bien no lo quiere hacer. A veces creo que Gaby es toda una contradicción. Por un lado es soñadora, pero por otro bastante realista y conservadora. Su forma de pensar hizo que las cosas entre nosotros no se pudieran dar. Su desconfianza y miedo al amor, a lo perdurable y a lo sincero, la hace poner su razón por encima de sus sentimientos. Para ella es mucho más cómodo controlar lo tangible que lo intangible. Probablemente tenga razón. Probablemente es mejor no lanzarse de panza pues así y solo así evitas caer en las piedras y romperte la cabeza. Nunca estuve de acuerdo con su forma cómoda de pensar y manejar las cosas, pues ciertamente no se arriesga mucho, pero por lo mismo tampoco se gana. Sin embargo ella siempre me dijo que estaba consciente de ello, lo cual ciertamente me hizo sentir mucho mejor, y también me dijo que una buena parte de los deberes de la vida estriba en afrontar tus decisiones con valentía y vivir con las consecuencias. Afrontar las decisiones con muchos pantalones, o en su respectivos casos con muchas faldas, siempre me lo decía. Su miedo para arriesgarse lo equilibraba con su valentía para aceptar con entereza las consecuencias de sus acciones o no acciones,… pues no actuar también es una forma de actuar, y siempre, siempre se lo hice notar.

Si el universo es infinito, la posibilidad de que algo pase es total, porque se cuenta con toda la eternidad para que se pueda dar”.

Recuerdo esa frase de ella, y recuerdo también las horas y horas que platicábamos sobre las probabilidades de que las cosas se dieran. Las probabilidades de que la extinción fuera la regla y que la evolución fuera la excepción de la vida. Las probabilidades de que estuviéramos ella y yo platicando en ese momento, la forma en que nos conocimos, el por qué estábamos hablando, las probabilidades de que algo se pudiera dar entre nosotros.

Mayo llegó de repente y cada día las conversaciones subían de tono. Un día estábamos tan melancólicos que me propuso vernos el fin de semana, ir a un bar en Puebla o en el D.F, cantar a Sabina y emborracharnos. Brindar por los malos amores, pues aunque no es la forma adecuada para curarlos ni olvidarlos, al menos se la pasa uno muy bien. Todo el tiempo me decía que la melancolía era una tristeza dulce y altamente disfrutable. Tristemente coincidía con ella. También me decía que le gustaba Chopin porque él sabía perfectamente el disfrute de la tristeza. Siempre me dijo que Chopin tocaba porque todos sus demonios bailaban con ángeles mientras hacía sus nocturnos. Yo solo sonreía pues mis demonios no bailaban con ángeles, sino danzaban sobre mi carne y huesos, sobre mis tripas y ojos. Demonios danzando en señal de triunfo, triunfo de la muerte sobre la vida, en señal de triunfo de la desesperanza sobre la fe, triunfo del miedo a la muerte por encima de la confianza en Dios.

Recuerdo su amor por lo imperfecto. Eso me dio mucha esperanza. Me dijo en alguna ocasión que amaba la imperfección de las cosas, las cicatrices de las personas, los dientes chuecos, inclusive las panzas. Hablamos de México, de los mexicanos, de los problemas que nos agobian, de la forma de gobierno, del imperio ultrajado y del impuesto. En cada plática, en cada situación de risa, y sobre todo en las de tristeza y melancolía sentía que la iba queriendo más y más. Además de su inteligencia y sencillez, me cautivo la manera tan asombrosa en que nos llevábamos tan bien.

Junio fue un mes muy agitado y decisivo en mi vida. En ese mes cumple años mi hermana, en ese mes también es el cumpleaños de mi papá. En ese mes por primera vez escuché la voz de Gaby. Durante casi todo el mes de Junio me la pasé revisando su blog, leyendo y releyendo cada publicación, memorizándolas, haciéndolas mías, tatuándolas en mis recuerdos. Ese mes casi no se pudo conectar y yo sentía cada vez más una necesidad muy grande de encontrarla. Sentía que estaba empezando a interesarse en mí, y yo definitivamente estaba no solamente interesado en ella, sino además estaba empezando a sentir algo muy fuerte por ella. Ahora sé que no era amor, pero definitivamente pasé muchos días en los cuales tuve muchísima confusión. Confusión porque yo no creía que alguien pudiera sentir algo por otra persona sin conocerla en vivo, no creía que fuera posible enamorarse por internet. Sin embargo se puede engañar al cerebro, pero no al corazón, y ciertamente sentía algo por Gaby. Fuera de toda lógica era indiscutible que sentía algo por ella, era indiscutible que la pensaba gran parte del día, y sobre todo era indiscutible que quería conocerla.

El 20 de junio por fin se conectó. No podía aguantar más y abiertamente le dije que la extrañaba muchísimo, que todo el tiempo pensaba en ella. Me dijo que quería hablar conmigo, escuchar mi voz. La agregué a Skype y comenzamos a hablar. Tiene una voz hermosa, muy hermosa, como de locutora de radio. Empezamos a charlar sobre religión, sobre arte, sobre literatura, sobre muchas cosas sin sentido también. Creo que el tema era lo de menos, lo trascendente era que estábamos hablando por fin, y ambos lo queríamos desde hace ya varios días, inclusive semanas. Nos cantamos canciones de amor, reímos, nos cantamos más canciones de deseo, todas con un mensaje indirecto, pero a su vez sumamente claro. Ese día terminamos de hablar en la madrugada, no queríamos despedirnos pero era tarde ya. Antes de colgar le dije que la quería, me dijo que ella también a mí. Nos despedimos y me fui a dormir con su voz en mi cabeza, repitiéndose continuamente, reproduciéndose en mi cerebro incesantemente.

No pude dormir bien esa noche. Al otro día me levanté y lo primero que hice era ver si estaba conectada. No lo estaba. Necesitaba más de ella, y la única manera era a través de su blog. Estaba muy triste, me sentía muy solo, sentía que la distancia que había entre nosotros haría que lo nuestro no se pudiera dar. Es por eso que no creía en las relaciones a distancia, y eso me frustraba enormemente. Me senté en mi escritorio y me puse a navegar en su blog. Revisé publicaciones pasadas, las releí una y otra y otra vez. En una de las más recientes publicaciones vi a una mujer bloguera con nombre “Débora Hadaza” quien invitaba a Gaby a checar un blog nuevo que había creado recientemente.

Débora Hadaza… Débora Hadaza… Débora Hadaza. Pensé que se escuchaba muy bonito el nombre, tenía mucha fuerza y personalidad. Ví la imagen de esa bloguera y se trataba de unos labios muy hermosos en blanco y negro, unos labios carnosos que invitaban al placer, que provocaban una gran fijación y deseo. Deseo de mirarlos por mucho rato, deseo de sentirlos, de morderlos… unos deseos indescriptibles de conocerlos, de besarlos. Eran unos labios perfectos. El labio superior delgado, muy bien delineado. El inferior era más grande, más ancho, carnoso, exquisito para besar, para morder, para sentir y saborear. Esos labios me atrajeron desde ese primer momento, me interesaron desde ese instante en que los vi.


La vida es un completo misterio, y muchas veces no entiendes las cosas en el momento en que las sientes o te suceden, pero después, en el momento adecuado, ciertamente encuentras su verdadero significado. Sé que podrá sonar a un completo disparate, pero para mí que lo sentí y lo viví no lo es. No puedo explicar muy bien lo que sentí cuando vi esos labios, cuando leí ese nombre. Recuerdo que algo dentro de mí despertó, como una consciencia superior. Sentí que se me movieron los intestinos, sentí vértigo, era como si me hubiera asomado a un precipicio, como si estuviera en caída libre. Algo dentro de mí me susurró que esa persona era especial, trascendente. Sentí como si ya la conocía, como si ya la hubiera visto antes, sin embargo sabía que eso no era posible. Es como cuando vives algo, y sientes que ya lo habías vivido previamente. De la misma manera la vi esa primera vez y sentía que ya la conocía, pero además tenía esa extraña sensación de que era trascendente en mi vida. Era como si ya la conociera, pero obvio no desde el pasado, y mucho menos del presente. Era como si conociera a Débora Hadaza desde el no-tiempo,… desde la eternidad.

No pude soportar más esa inmensa curiosidad por esa mujer de labios grises y me dirigí a su perfil. Ahi estaba su nombre completo. Compositora de oficio. Residía en la ciudad de Morelia. Definitivamente no la conocía. Vivía muy lejos de mi ciudad y además no recordaba conocer a alguien con ese nombre y esa ocupación. Jamás había tenido a una amiga, ni siquiera una conocida compositora. En mi mundo solamente se movían ingenieros, actuarios, diseñadores, abogados, economistas, e inclusive médicos. Sin embargo, definitivamente dentro de mis amistades y conocidos no se encontraba una compositora. Era seguro que no la conocía, completamente seguro. Pero entonces… ¿por qué seguía teniendo esa inmensa y creciente incertidumbre por esa mujer? ¿por qué algo de mi sentía algo extraño? ¿por qué tenía esa loquísima sensación de que se trataba de alguien importante?

Durante unos minutos traté de descifrar esa extraña sensación que me estaba provocando Débora, sin embargo no pude entenderlo. Tenía dos blogs en su lista, me dirigí al primero que vi, al llamado Error Errante. Leí su publicación más reciente, me gustó mucho su estilo, bastante sincero, bastante cargado de sentimientos. No conocía muchos blogs de ese estilo en el que las personas narran sus sentimientos con una seguridad y sinceridad tan contundentes. También pude percibir mucha tristeza, mucho dolor, soledad, ausencia. Sus post estaban plagados de amor, pero de un amor que duele, de un amor que mata, que destruye, que pulveriza. Me sentí identificado de alguna manera. Le comenté pidiéndole que por favor me consiguiera cianuro. Volví a ver su perfil, me grabé esos labios en la mente. El resto de la tarde seguí pensando mucho en Gabriela, pero también seguía con la intriga de esa mujer de labios grises, de Débora.

Al otro día Débora me contactó en mi blog. Me comentó en una publicación que había hecho en donde describía brevemente la trama de una película de guerra que recién había visto. Me dijo que le interesaba ver esa película, y que si encontraba cianuro me avisaría de seguro. Su respuesta me dio mucha risa y en ese momento decidí contactarla, decidí conocerla, decidí aclarar esas raras sensaciones que me provocaban su nombre y sus labios, decidí averiguar quién era realmente esa mujer y por qué sentía que era importante conocerla. Sin embargo quería saber pronto de ella, quería hablar con ella de inmediato y quitarme esa incertidumbre pronto. No podía perder mucho tiempo como lo había venido haciendo con Gabriela. Tenía que platicar con Débora lo más pronto posible. Fui a su perfil y no tenía ningún correo registrado. La busqué en internet y encontré una página en donde vi su nombre, su lugar y fecha de nacimiento, su carrera y tres correos de contacto. Anoté su correo de Hotmail en un papelito y lo guardé en mi escritorio.

Durante varios días estuve pensando si era buena idea agregar a una persona que apenas había conocido en internet. Tal vez Débora podría pensar que tenía malas intenciones, tal vez podría asustarla y entonces mis intentos por conocerla y saber su trascendencia quedarían completamente frustrados. Durante esa semana establecí cierta comunicación con ella a través de nuestros respectivos blogs. El viernes 27 de junio no pude más con esa incertidumbre que había estado teniendo y la agregué a mi cuenta del Messenger. Esa misma noche comenzamos a hablar.

Las probabilidades de Auster, sin saberlo, sin buscarlo, se habían apoderado de mi vida. Esa noche mí vida cambió para siempre, esa noche empecé a conversar con la mujer a la que amaría con toda mi alma, con todo mi corazón, con todas mis fuerzas y mis huesos. Esa noche mi alma se unió a la de ella sin saberlo. Esa noche empecé a conversar con la mujer que sería mi amiga, mi confidente, mi novia, mi amante, mi esposa. Esa noche conocí al amor de mi vida. Ninguno de los dos lo sospechaba, pero de alguna manera ambos lo sabíamos. El misterio y la incertidumbre que me provocó desde un inicio poco a poco fueron tomando sentido. Débora Hadaza estaba predestinada para vivir su vida a mi lado. Sin embargo en ese primer día ni siquiera lo sospechábamos. Comenzamos a hablar, y la química se dió de una manera mágica, increíble, como nunca antes me había sucedido en la vida. La historia estaba apenas comenzando. Esa increíble historia apenas estaba iniciando. Pronto la comenzaré a escribir.

Todo lo narrado y escrito en este blog antes de esta publicación tiene como objetivo dejar un breve contexto de cómo fue el proceso que me llevó a conocer a Débora. Todo lo escrito antes de esta publicación fue solamente la introducción a esta historia. El capítulo primero esta apenas por contarse. Mientras escribo, la historia sigue creciendo sin parar, cada día hay más vivencias, más besos, más detalles, más eventos de amor y pasión. Espero que me alcance la vida para contar la mayor parte posible de esta historia. Sé de antemano que este proyecto no lo podré concluir yo, tampoco Débora, solamente podrá ser terminado por Sarai o por Israel, pues mientras viva, mientras Débora viva, la historia segúirá desarrollándose. Mientras tanto aqui estoy, frente a mi computadora, frente a esta laptop que seguramente será un dinosaurio para las décadas venideras. Aqui estoy con una gran sonrisa, con los ojos llorosos por la emoción, con un nudo en la garganta por el amor, aqui estoy iniciando apenas el objetivo de este blog: escribir nuestra historia. Decidí usar la palabra escribir porque es la más genérica posible. No siempre se narrará, no siempre será como un cuento, como una novela. Ese estilo aburrido lo dejo para mi. Habrá también poesía, imágenes, dibujos, canciones. Y lo mejor de todo es que no estoy solo, mi compañera y editora esta detrás de mi, ayudándome, apoyándome, como siempre lo ha hecho desde que la conocí, como siempre lo hará.

En estos momentos recordé nuevamente la frase de Gaby, la de la probabilidad, aquella que decía que en un universo infinito las probabilidades eran totales. Yo creo en un universo infinito. Si mis creencias son ciertas, y si los raciocinios de Gaby también lo son, algún día la probabilidad de que algo entre Gabriela y yo se pueda dar es total, es completa. Sin embargo algo falló en la lógica de Gaby, y bendito fallo, o mejor dicho, bendito acierto, pues yo lo considero como un acierto. Algún día Gaby sabrá que la probabilidad total de que a través de ella conocí al amor de mi vida se dio primero que la probabilidad total de un amor entre Gaby y yo. Bendito orden probabilístico. Bendito instante en que decidí conocer a Débora Hadaza. Bendita probabilidad total de que me enamorara de ella. Bendita su existencia. Bendita su presencia. Bendito su ser. Bendito el momento en que la vi por primera vez. Bendito su amor. Bendito nuestro Dios por habernos reunido en este único espacio y en este único tiempo. A través de estas lineas quiero decirle a esa mujer de labios grises que la amo y que la amaré siempre.

lunes, noviembre 17, 2008

Ojos esmeralda

Fecha: algún día de Febrero del año en curso.


No sé qué está pasando entre nosotros Anel. Se supone que somos solamente amigos, pero tenemos sexo cada vez mas seguido. Siempre te he dejado claro que no estoy enamorado de ti, que amo a otra mujer, a un recuerdo de mas de diez años. Tu lo aceptas y me dices que no me pides mi corazón, sino solamente un beso, con eso es suficiente para ti. Para mi nada es suficiente. Aún asi me besas, aún asi te beso.

Noche tras noche me llevas a tu casa, me besas, me destrozas el cuerpo con tus dientes y uñas, con tu sexo y muslos. Ciertamente lo disfruto. Estoy recordando tus ojos verdes, tus ojos esmeralda, esos ojos que noche tras noche son bañados por el pequeño rayo de luz nocturna que se filtra por tu cortina. Esas luces verdes, a veces interminentes, a veces perdidas, a veces en blanco, luces que danzan de arriba hacia abajo, que se postran sobre mi rostro, que gozan y rien, que gimen y gritan. Luces verdes que me miran a través de un espejo empañado, que intentan seducirme el alma, que me pueden cegar por unos minutos, pero nunca me han podido hacer olvidar.

Sin embargo, a pesar de tanta lluvia de fotones, no me siento bien, no me siento feliz. No puedo olvidar a Rei, eso lo sé y no vale la pena seguirme torturando con lo mismo. No vale la pena recordarla en este momento dado que solo conseguiré derramar unas gotas de sal. Entre tanta obscuridad, entre fotones verdes que iluminan efímeramente, entre tanta tiniebla y luces falsas distingo lo que parece ser una luz verdadera, una luz permanente. Una chica con nombre Gabriela es la portadora de la linterna.

¿Serás capaz Gaby de sacarme a Rei del alma y del corazón? ¿podrás enterrar años y años de soledad, obsesión, y vacio estupidos? ¿serás aquella que rompa la maldición y se convierta en el grial contenedor de este amor que durante años he acumulado? Me estás enamorando lentamente, lentamente, lentamente, pero de manera constante. Me estas llenando las noches de insomnio y deseos. Me estas llenando las mañanas de risas e ilusiones. Me estas llenando los planes de esperanzas. Ojalá seas para mi, solo para mi, poblanita divina. Ojalá sea para ti.

Lo he pensado mucho y estoy seguro. Lamento mucho la decisión que tomaré, pero poco a poco me iré alejando de ti Anel. No es justo ni para ti ni para mi estar en una relación enfermiza, iterativa, sin rumbo. Creo que ya dimos todo lo que teniamos que darnos. Es tiempo de que sigas tu camino y de que yo re-encuentre el mio. Definitivamente Chiapas no esta en mis planes, definitivamente mi vida junto a una LAE no está contemplada. Mañana te veré. Espero que poco a poco vayas digiriendo mi cambio de actitud. Lo lamento mucho pequeña... nunca he querido hacerte daño. En verdad lo lamento.

lunes, octubre 27, 2008

no se la fecha.
el tiempo es una gelatina que se derrama aguada sobre mis piernas de piedra. en estos meses pude haber sido una santa pero solo me alcanzo para ser una puta frustrada. un cuarenton me propone ser su amante, un veinteañero ser la novia a la que pondrìa los cuernos, un juez que nunca se va divorciar ser un paño de lagrimas y semen a distancia, un nicaraguense que me mude con el a españa para ser su pareja extrangera de temporada, un arabe... no se sòlo hablamos en ingles y no entiendo bien.
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las patèticas de bunbury, chavela vargas, joaquin sabina, creep, y el emìsimo damien rice me acompañan las tardes, las noches, las lagrimas estupidas por un vida que se fue al caño, por un amor que se esterilizo de tanto cuidar que no le diera el aire. despierto con un sabor a muerte en la boca, despierto para nada, quisiera quedarme en uno de esos sueños inutiles sin cansancio, a veces veo videos porno, para que? no sè, me da asco, me doy asco, pero mi existencia es un asco, nadie me dijo que no pasa nada si tomas muchas aspirinas, y en mi familia todos son muy sanos, no hay pastillas para dormir, a lo mas hay laxantes, nunca me gustò como se veian los colgados, nunca he pensado que sea buena idea manchar las sabanas con toda mi sangre.
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èl no va hablar y cuando habla es para decir que me quiere, y luego vuelve a hablar para decir que no, hay veces que ni respirar puedo, que siento que me estan ahogando pero no lo hacen bien, maldita sea ya no se ni como ni llamo ni quien soy. sòlo se que mis ojos se estàn secando, y que mi futuro resultò ser un fraude.

domingo, octubre 19, 2008

Zombie

Fecha: algún viernes de noviembre de 2007.

Siento un gran vacío y tristeza. Maldita sea… por qué a pesar de que han pasado tantos, pero tantos años sigo recordándote… sigo amándote. Me levanto de la cama y empiezo a trabajar. Es viernes, ya es fin de semana, me queda poco tiempo para entregar el proyecto final. Platico con mis compañeros de clase y nos repartimos el trabajo para avanzar más rápido y terminar lo antes posible. Quiero terminar ya con este pendiente. Estoy harto de todo, de la maestría, de mi casa, de mi familia, de mis amigos y estilo de vida. Estoy harto de mi. Estoy harto de despertar y no verte junto a mí Rei, estoy harto de saber que despiertas en los brazos de otro hombre que sé no te ama ni la mitad de lo que yo te amo a ti. Estoy harto de vivir… de sobrevivir.

Todo el día me la paso trabajando en el proyecto… y recordándote, sintiendo tus labios en mi boca, mis manos tomándote del cuello y de la cintura, tu cabello deslizándose sutilmente sobre mis brazos, como si estuviera danzando. Todavía puedo recordar perfectamente el día que te conocí. Era un 25 de agosto del año 1997. Llegaste tarde a la escuela. Siempre todo contigo fue tardío, inclusive mi intención de recuperarte y entregarte mi vida. Ese día interrumpiste la clase de historia. El profesor Blázquez te abrió la puerta y entraste. Todos los hombres del salón nos quedamos como unos completos idiotas al verte, todos, sin exagerar. Recuerdo que te presentaste al grupo, diciendo que venias de la escuela secundaria técnica 1. Un muchacho nuevo que se sentaba junto a mi dijo: “no manches, qué buena esta esa vieja”. Yo solo reí pues estaba en lo cierto, y además eras muy hermosa. Te observé a lo lejos, siempre tan risueña, siempre tan alegre, siempre tan tierna. Blázquez te pidió que tomaras asiento donde quisieras. Empezaste a ver los lugares aún disponibles del salón. Yo no dejaba de observarte y de repente tu mirada me sorprendió, clavaste tus ojos en los míos y soltaste una sonrisa fingida. Le dijiste al profesor: “¿puedo sentarme ahí?”, Blázquez asintió y te dirigiste hacia el asiento que estaba vacío frente a mi. Justo antes de sentarte volteaste a verme y me sonreíste. Me sonrojé.

Maldita sea nuevamente mi suerte. Rei, creo que te sigo amando a pesar de tanto tiempo. Han pasado diez años y no puedo quitarme tu sabor, tu aroma, tu cuerpo de mi piel… de mi mente. Por qué fui tan estúpido, por qué te dejé, por qué no fui lo suficientemente hombre para soportar el dolor de la maldita enfermedad y de la pérdida de mis seres queridos. Por qué me escondí y te dejé a la deriva, por qué, por qué, por qué. Si alguien tiene la culpa de todo esto soy yo y mi maldita suerte, mi maldita vida, mi maldita muerte. Perdóname Rei, que me perdone Dios también, pues yo no puedo perdonarme. Estoy pagando un alto precio, pero es el justo.

Cómo olvidar tu ternura, tu comprensión. Contigo me sentía el hombre más feliz del mundo. Recuerdo siempre nuestras clases de laboratorio de química. Corríamos después del receso a ponernos la bata y nos apresurábamos agarrados de la mano para sentarnos en el rincón de una mesa del salón. En ese rincón era inevitable estar pegaditos, tan juntos, tan íntimos, tan nuestros. Las clases de ese laboratorio las pasé de noche, pero el amor por ti era más brillante que la supernova más exuberante del universo. Tomábamos apuntes y tu recargabas tu cabeza en mi hombro, juntabas tu cuerpo al mío y sentía claramente tu respiración, tus latidos, olía perfectamente tu cabello, tu piel. Mi corazón se agitaba y tú te dabas cuenta, me decías al oído: “te estoy poniendo nervioso”, y yo solo sonreía y juntaba mi cuerpo al tuyo.

Recuerdo nuestro primer beso, tan ansiado, tan necesitado, tan tímido. No sé bien a bien cómo pude mantenerme en pie cuando te besé. Sentía que perdía las fuerzas de mi cuerpo, mis piernas se me doblaban, estaba temblando. Me tomaste de la cara y pasaste tus labios alrededor de los míos, explorándolos, como checando el terreno antes de pisarlo. Me besaste y sentí un rayo recorrer todo mi cuerpo. Sentía chispas en la punta de mi boca, un cosquilleo indescriptible. Besarte siempre fue como estar en una tormenta eléctrica. Me mojabas de tu amor, me hacías pasar más de mil volts por todo mi ser. Eres sin lugar a dudas mi primer amor. Contigo supe que el amor también duele, que no es solo cartitas y besitos y manitas sudadas. Contigo aprendí a amar, contigo me hice hombre, contigo fui a la luna. Contigo aprendí a ser uno con otra persona, dejar de ser yo para formar parte de algo más. Contigo me uní a la eternidad y nos convertimos en amor.

Rei… creo que te sigo amando igual que antes y que siempre. Los nombres que han pasado después de ti, lo sé, han sido pocos, pero ninguno de ellos ha sido significativo. Tú opacas cualquier presencia, cualquier imagen, cualquier cuerpo y mente. Creo que estoy obsesionado contigo, con el hubiera, con lo que pudo ser, con ese amor que ya no fue y que ya no es. Creo que ninguna mujer logrará arrancarte de mi mente, ninguna ha sido capaz de al menos medio llenar el hueco que dejaste en mi. Creo que siempre estaré solo. Creo que finalmente conocerte es sinónimo de muerte. Maldita sea mi suerte.

Veo el reloj, son las cinco de la tarde. Me meto a bañar y sigo pensando en ti. Veo mis ojos en el espejo del baño y solo puedo percibir tristeza, dolor y soledad. Recuerdo tus palabras diciéndome que siempre estaríamos juntos, que siempre me amarías, que nunca me ibas a dejar por nadie más, que seriamos muy felices. Lloro. Mis lágrimas se confunden con el agua de la regadera, pero puedo distinguirlas cayendo y precipitándose a lo largo de mi cuerpo. Son más densas, llevan dolor, sufrimiento y olor a muerte.

Me dirijo a la universidad. Por estar pensando en ti por otro poco me estrello con una camioneta. Me salvo de milagro, pero creo que hubiera sido mejor haber tenido el accidente y haber muerto en ese instante. Llego a la universidad y veo a Anel. Me recibe con un beso apasionado. Es rico, sí, no lo voy a negar. Anel besa riquísimo. Pero es una exquisitez muerta, de papel. Cuando Anel me atrapa la boca solo te veo a ti Rei, a tu cabello castaño, a tu piel blanca, a tus ojos cafés y pequeños. Anel me siente raro y me pregunta si algo me pasa. Le respondo que no, que estoy un poco estresado por el fin de semestre. Me pregunta que si estoy pensando en ti Rei, a lo que respondo con pena que sí. Me besa nuevamente y me dice que me va a arrancar tu recuerdo a como de lugar. Los compañeros empiezan a entrar a la clase, nos metemos al salón.

Son las diez de la noche. La clase ya terminó y salimos tomados de la mano hacia el estacionamiento de la universidad. Le pregunto a Anel si quiere que la lleve a su casa. Me dice que sí. Nos vamos besando rumbo a su casa cada vez con más pasión. Quiero que Anel me arranque tus labios, tu cuerpo, tu recuerdo. Llegamos y me vuelve a besar. Se baja del coche pero no se despide aún, me dice que me espere tantito. Apago el auto y de repente me doy cuenta que empieza a abrir las puertas de la cochera de su casa. Me dice que me meta pues me voy a quedar con ella. Hablo a mi casa y le digo a mi mamá que no voy a llegar esa noche, que me quedaré trabajando con mis amigos en el proyecto final. Anel cierra bien su casa, me pregunta si deseo algo de cenar, le respondo que no... que muchas gracias pero no tengo hambre. Sonrie, me clava sus ojos verdes y me toma de la mano, me lleva a su habitación y apaga la luz. Me empieza a besar y a desnudar. Mientras tanto yo sigo pensando en ti Rei. Tristemente me doy cuenta que mi peor miedo es cierto... confirmo que estoy muerto ya.

sábado, octubre 18, 2008

Una joya en la red

Junio de 2007 se fue muy rápido. Julio aún más. Creo que durante esos dos meses pude hacer cosas que siempre quise hacer. Levantarme a la hora que quisiera. Dormirme a la hora que quisiera. Comer lo que quisiera. Pensar en los ojos y hermosura de Natalia. Pensar en el amor casi inmortal que le seguía teniendo a Rei. Le medio trabajaba a la tesis. Pero sobre todo, sobre todo descansar de Anel. No es que me molestara su presencia, pero digamos que era la mujer perfecta mientras no abría la boca.

Agosto llegó de pronto y yo, a pesar de seguir pensando en Natalia, realmente pocas veces visité su blog y nunca intenté contactarla. Estaba en un estado de flojera y apatía total. Sin embargo un día, como tantos que uno se levanta con cierto ánimo de hacer algo diferente, o al menos intentarlo, entré a su blog. En ese post hablaba sobre la inmensa cantidad de libros de todos los estilos y géneros que había leído. Realmente la cantidad, aunque no la recuerdo, era impresionante. Piensen en un número factible y seguro ella había leído más libros todavía. Incluso otra lectora de su blog, una muchacha con nombre Gabriela, se sorprendió de la cantidad que Natalia mencionaba y hacia gala.

Recuerdo que había visto que Gabriela ya le había hecho varios comentarios a Natalia, pero la manera en que le hizo ese último me pareció bastante ingeniosa y llena de humor. Ya había leído y comentado a Natalia, ya había leído y comentado a mis otros bloggers acostumbrados, tenía tiempo de sobra. Me dirigí al blog de Gaby y ahí apareció un post con la foto de un microbús. Me dispuse a leerlo y simplemente puedo decir que me mató de risa. “Qué chica tan agradable” me dije, y de inmediato le comenté.

Pasaron los días, y cada vez que entraba al blog de Gaby me maravillaba más y más por su forma de escribir. No sé si existan más blogs como el de ella, pero lo dudo mucho. Su blog es único, es mágico, es una joya en la red. Leerla es entrar en otro espacio donde se perciben sentimientos, nostalgias, alegrías. Es un blog que te atrapa y transporta. No lo voy a negar, fue la primera vez que enloquecí por un blog. Una vez que me atrapó con su encanto, empecé a leerlo desde el principio y sin parar. Ese día creo que acabé de leer todo su registro de publicaciones hasta las seis o siete de la mañana. Toda la noche estuve maravillándome con su capacidad narrativa, con su gran talento, con su potencial para comunicar imágenes, olores y sentimientos a través de sus letras. Si Natalia me había impactado, Gabriela, a pesar de no conocerla me dejó completamente sin aliento. Ese día, último de agosto por cierto, me fui a la cama pensando solo en sus letras, en sus pensamientos, en su magia.

El día siguiente me levanté con unas ganas inmensas de conocerla. Borró a Natalia de mi cabeza de un golpe. Desde ese mes, el nombre Gabriela empezó a retumbar como una constante universal. La comunicación entre ambos empezó a aumentar gradualmente gracias a los comentarios y a los mensajes en los mini-chats de nuestros respectivos blogs. Ya no podía mas, pensaba en ella todo el tiempo a pesar de no conocerla. Me preguntaba si estaba loco, me preguntaba que cómo era posible que estuviera sintiendo “algo”. Me preguntaba si era posible enamorarse de alguien a través de las palabras o bien sin conocer a esa persona. Me preguntaba tantas tantas cosas. Cómo era, cuántos años tenía, qué películas le gustaban, qué lecturas prefería, de dónde era, qué le gustaba hacer, etc. Las respuestas a esas preguntas no llegaron pronto. La comunicación a través del blog y de los mini-chat ya no era suficiente. Tenía que dar el siguiente paso, tenía que platicar con ella, al menos de forma síncrona. En enero de este año entre a su perfil, busqué su correo y la agregué a mi cuenta del Messenger. Lo mejor estaba apenas por venir.

jueves, octubre 16, 2008

el principio del fin para comenzar

Mayo
Llego de Texas lista para cambiar el mundo, vivirè en el D.F. en la casa de Tete pagando poca renta, ¡¡pero es Coyo!! Trabajarè en REMAR rescatando marginados, me ganarè la beca del FONCA y podrè componer en las madrugadas, irè en las noches a tomar fotos con Anuar, y puede ser que de vez en cuando Edgar venga a visitarme.
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Junio
Despuès de planear cuidadosamente mi cumple con mis amigas mi papà se enferma un dia antes, Edgar da señales de vida esa noche; el dia de mi cumpleaños me la paso en el hospital, y los siguientes dìas tratando de llenar los zapatos de mi padre, ese mes es un asco. Edgar viene a Morelia y yo le soy fiel a su novia pero tambièn a su recuerdo
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Julio
Mis amigos y yo planeamos cada sabado una "celula cafè", yo sola un curso de teologìa, escribo y carteo para tener apoyo misionero, llega mi hermano y soy feliz, un poco feliz... ah tambièn Edgar quita el sueño en las madrugadas.
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Agosto
Nada... pelìculas... Edgar... pelìculas... Mili... pelìculas... nada... peliculas... Mili... nada... peliculas... nada... peliculas... nada... nada... nada...
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Septiembre
¿? No, lo siento Tetè pero no tengo para la renta de la casa, tienes que rentar ya? mmmm lo siento, quiza en octubre...
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Octubre
No hay apoyo para misiones, osea para REMAR. No funciona la celula cafè, osea nadie va. A nadie le interesa el curso de teologìa. No me gano la beca. Edgar se desaparece.
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Noviembre
Voy a Visiones Sonoras al D.F. Edgar me dice que quiza me alcanza allà. Me salva un àngel. Edgar dice que no llega. Conozco a Anuar. Le digo a Edgar que yo voy a su casa. Beso a un gringo. Dice que no, que tiene mucho piano que tocar. Beso al angel toda una tarde hasta la noche. Nunca sabrà cuanto disfrutè "engañarlo".
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Diciembre
Conozco a Tucker, veo a mi exroomate boliviana, y a mi super amigo Oscar. Me operan los ojos y Edgar no llama, dìas antes me dice que se enamorò de otra, pelamos, me dice que me quiere, me dice que no la quiere, me dice que seguirà con ella. Me operan y despuès de mucho mucho tiempo, tanto que ni siquiera me acuerdo, veo las cosas como son, claras, nitidas, tan feas y tan lindas, como jamàs en años habian sido, cuando por fin se me desinchan los ojos, no puedo dejar de llorar... creo que lo perdì... creo que veo... creo que a un enorme español le gustò... veo.

miércoles, octubre 15, 2008

El inicio del acierto

No recuerdo el día exactamente, solo sé que fue en junio del año pasado. Junio..., junio siempre ha sido un mes importante en mi vida. Es el mes en que mi hermana y mi padre cumplen años, es el mes en que me gradué de la licenciatura, que por cierto es la graduación más hermosa que jamás haya visto. Junio ahora también es el mes en que nació el amor de mi vida, el mes en que supe por primera vez de su existencia. Pero no quiero desviarme del tema, no por ahora.

Fue en junio del año pasado que me invitaron a una reunión de exalumnos. No tenía ganas de ir, me sentía cansado, hastiado de la vida, sin rumbo. Estaba de vacaciones y se suponía que tenía que invertir todo mi tiempo en mi tesis de maestría. Sin embargo no podía, no tenía ganas ni tampoco entusiasmo. Me sentía muy cansado, mi carne estaba flaqueando, mi alma no tenía sustento, no había de donde echar mano para poder levantarme y seguir caminando. Recibí una llamada de mi amigo diciéndome que me estaban esperando, que no los fuera a dejar plantados. Le dije que estaba ocupado pero no le importó, me dijo que tenía que estar ahí fuera como fuera. Eran como las cinco de la tarde. Ya me había puesto cómodo pero tuve que vestirme nuevamente. Salí de mi casa, me subí al auto y me dirigí al restaurante donde era la reunión.

Cuando llegué, lo primero que hice fue dirigirme al amigo que tanto insistió en que fuera. Tenía años de no verlo, y nos dimos un fuerte abrazo. Durante un buen rato estuve platicando sin parar, no solo con él por supuesto, sino también con otros amigos a los que estimo muchísimo. Como a la hora de que llegué, escuché que mi amigo gritó: “por fin llegas”. Se trataba de su hermano, quien iba acompañado de su novia Natalia.

Se sentaron frente a mí, me saludaron ambos y seguimos platicando el resto de la tarde. Quedé impactado con la inteligencia, dulzura y belleza de Natalia. Simplemente no podía dejar de verla y supongo que era evidente pues su novio se empezó a incomodar. Sentí celos, impotencia y soledad. Celos porque en ese momento no tenía como novia a una mujer así, tan impactante, tan ideal. Sentí soledad por obvias razones. En ese tiempo andaba saliendo con una muchacha con nombre Anel. Pero realmente nunca me sentí feliz a su lado, siempre me sentí solo, vacio, amando todavía a una mujer que representó durante muchos años lo que no pudo ser, la posibilidad frustrada, el amor desperdiciado y que nunca se pudo brindar.

Recuerdo que Natalia tenía unos ojos hermosos, negros, más negros que el abismo, más negros que la obscuridad, más negros que mi realidad. Eran brillantes, te perdías en ellos, podían transportarte a otro espacio y tiempo. Simplemente no podía dejar de verlos. Mientras la ponía nerviosa con mi mirada, empezamos a platicar sobre nuestras ocupaciones, gustos y hobbies. Lo más importante de todo lo que nos dijimos es que ambos teníamos un blog. Me platicó que en él ponía fotos, pensamientos, vivencias…, pero sobre todo fotos, muchas, muchas fotos. Es bailarina y fotógrafa de afición, pero una de las mejores que he conocido en mi vida. Me sonó interesante el concepto que manejaba, además de que de alguna manera quería seguir teniendo contacto con ella. Fue la oportunidad perfecta y le pedí la dirección de su blog. Me la dictó y anoté presuroso. Creo que le pedí en dos o tres ocasiones que verificara que estuviera bien escrito. Con mucha risa y alegría desconcertada me decía que sí, que estaba bien. Sonreía yo también, nervioso, muy nervioso por tenerla frente a mí, pero siempre mostrándome seguro.

Llegó la noche y también la hora de irme, no sin antes despedirme de mis amigos, y por supuesto de Natalia. Me acerqué a ella, le di un beso en la mejilla y al oído le dije que iba a estar en contacto. Sonrió y me dijo que sí, que le parecía muy bien. Salí entusiasmado por haber conocido a una mujer tan hermosa, tan tierna, tan inteligente.

Regresé a mi casa y lo primero que hice fue prender mi laptop. Tecleé su dirección y ahí estaba su blog, fondo negro, con la imagen de un gato con ojos azules saliendo de una caja. Guardé su blog en mis enlaces preferidos y me fui a acostar pensando en los ojos de Natalia. Definitivamente me había gustado y mucho, intentaría conocerla más y más. Finalmente el cansancio me venció y me abandonó la consciencia.