¿Para qué despertar si en el trabajo no te valoran?
¿Para qué trabajar hasta tarde si se desentienden de tus derechos?
¿Para qué esforzarte si en este pais todo esta de cabeza?
¿Para qué llegar a casa si nadie te habla y lo único que te queda es dormir?
¿Para qué trabajar si mi dinero es inútil?
¿Para qué estudiar tanto si los más grandes imbéciles son los que tienen los mejores puestos y oportunidades?
¿Para qué leer blogs que solo te hacen sentir miserable?
¿Para qué esforzarte en amar, si al final la persona que amas dice que no hay "nadie contectado con ella"?
¿Para qué tener un estupido celular si nadie te habla o te escribe mensaje?
¿Para qué entrar en la noche a internet a pesar de que me muero de sueño si la persona por quien entro no está, o si está y no quiere hablar conmigo?
¿Para qué esforzarme en tener un encuentro con Dios, si él no muestra nigún interés en mi?
¿Para qué orarle si parece que ha cerrado sus oidos para mi y me ha abandonado?
¿Para qué escribir este estúpido post?
¿Para qué despertar?
Son las 11:33 pm... creo que es mejor dormir... ¿para qué?... para al menos no pensar mas.
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miércoles, septiembre 02, 2009
lunes, abril 27, 2009
Nightmare Chaos

Sarai:
Los ultimos meses que he pasado con tu mamá han sido hermosos. Me levanto cada día, veo su rostro y le doy gracias a Dios por haberla conocido. Soy tan feliz al lado de tu madre que parece que estoy en un sueño. Tu mamà y yo estamos de acuerdo... parece que estamos en un sueño.
Bendito sueño hija mia, bendito "mood" de irrealidad. Es un estado en donde todo es perfecto y parece un sueño, un sueño del que tus padres no queremos despertar.
Vida mia, lamentablemente no todos los sueños son hermosos. Lamentablemente a veces hay dias que se convierten en pesadillas. De hecho hoy parece que estoy metido en una película de ficción sobre terrorismo y armas biológicas. Hoy 27 de abril de 2009 estoy viviendo y estoy contando cosas que jamás había visto. Dias pasados me enteré de un nuevo virus que esta azotando la población mexicana, me refiero a la Influenza Porcina. Cuando supe sobre él jamás me imaginé el alcancé, el potencial, y el fenómeno social que estaba a punto de provocar.
Hoy cuando llegué al trabajo saludé a la abogada que se sienta junto a mi. La noté un poco molesta, y le pregunté el motivo de ello. Me dijo que era porque un joven, un programador de una empresa de desarrollo de Software se portó grosero y descortés. Ella lo saludó y le extendió la mano para darle un fraternal apretón como es la costumbre actual. Este jóven le dijo que la disculpara pero que las órdenes de su empresa eran muy estrictas y habían sido instruidos de no saludar de mano ni de beso en la mejilla a ninguna persona. Cuando me lo contó ciertamente se me hizo exagerado e indudablemente grosero.
Minutos después cuando me acerqué con ese joven ni siquiera intenté saludarlo, quería evitar un desaire de su parte. Sin que hiciera el intento de saludarlo me dijo que lo disculpara que no me extendiera la mano, pero la situación actual lo ameritaba. Yo asentí, le sonreí en señal de que no había forma en que podría importarme menos. Me senté a trabajar.
Poco a poco fueron llegando los trabajadores y todos tenian una cara de espanto que nunca había visto. Muchos de ellos llevaban puestos un cubrebocas y además evitaban saludar. Por varios momentos me sentí como un extranjero, me sentí como una persona que está fuera de lugar, que no entendía por qué todos estaban asustados. En verdad yo no lo estaba, probablemente en verdad yo era el ignorante.
Hija, te cuento esto con una tristeza en mi corazón. En estos momentos mi país está pasando por momentos difíciles. Se siente un hermetismo en todas las personas que hasta da miedo. Se siente un miedo en todas las personas que te provoca un malestar y unas ganas de salir y correr. Me dan ganas de irme a la casa y abrazar a tu madre y decirle que no entiendo qué está pasando pero que estoy bien y que ella estará bien. Quisiera en verdad poder prometerle que ella estará bien. Daría mi vida por ello.
Pero permiteme seguirte contando. Después de que me fuí a la mesa de trabajo, minutos después llegaron unos contadores con los que tengo una muy buena relación. Ambos son muy alegres, todo el tiempo estan bromeando y manteniendo un buen ánimo en la mesa de trabajo. Sin embargo hoy llegaron y saludaron con miedo. Cuando me dieron sus manos para saludarme sentía miedo en ellos. Miedo de extender la mano y prisa por retirarla lo mas pronto posible. Si hubieran tenido cloro, apuesto a que en ese momento se hubieran lavado las manos con él. Hija mia, espero que nunca sufras la experiencia de que te saluden con miedo, de que las personas sientan que los vas a contagiar, de que te saluden como si estuvieras leproso, de que desconfien de todos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo de años, de su propia sombra.
Sarai, no sé dónde estamos, ni tampoco se para dónde vamos. Hay días que además de que estas en una pesadilla mojada, llueve sobre ella. Después de que la situación estaba muy hermética y todos trabajaban por obligación mas que por gusto sentí una fuerte sacudida debajo de mis pies. Las mesas del área de trabajo se empezaron a deslizar bruscamente de izquierda a derecha. Los muros, paredes y techos del edificio donde trabajo empezaron a tronar, a crujir, a gritar. Estaba ocurriendo un sismo bastante fuerte. La gente de inmediato se levantó y corrió a la salida. Yo les dije a mis compañeros que estuvieran tranquilos, que ya había pasado el temblor, pero no me escucharon. Salieron corriendo y aventando gente. En la salida principal se hizo un tapón de gente que impedía la evacuación. Por mi parte salí atrás de la mayoría y al ver que no podían salir por la puerta principal, me fui a la de atrás. Salí antes que la mayoría.
Gritos, pisadas, gente con lagrimas en los ojos y miedo en el rostro. Gente con telas azules y blancas en la boca salian del edificio con un terror que solo había visto en las peliculas. Una vez afuera uno pensaria que ya había acabado el problema, pero no en este día hija, este día no sería asi. Al salir la gente se dió cuenta que estaba aglomerada, que estaba rodeada de una multitud de personas. Creo que el terror se incrementó. Se alejaban unos de otros como si se causaran repulsión. Se veían como si tuvieran un microscopio en los ojos y pudieran ver el virus en la nariz y boca de las demás personas. Se observaban como si pudieran adivinar que alguien estaba enfermo, o como si quisieran encontrar a alguien enfermo. Se alejaban como si su prójimo fuera un ser repugnante, se repelían como si fueran cargas iguales, aunque en realidad todos se veian como su opuesto, como su diferente.
Noticias, comentarios, platicas, rumores. Todo habla sobre lo mismo. Influenza Porcina. Muertes en el DF y estado de México. Muertes en San Luis Potosi y en Oaxaca. Muertes en la ciudad donde tus padres vivimos. Muertes en Puebla. Mientras protección civil inspeccionaba el estado del edificio que evacuamos, miraba las noticias por la televisión de una tiendita cercana. Sismo con epicentro en Guerrero. Mas muertes por el virus de la Influenza, suspenden actividades escolares en todo el país.
El personal de protección civil empezó a repartir unos volantes en los que se recomendaba evitar lugares públicos como cines, teatros, cafes, estadios, conciertos, discos o antros. Eventos sociales y recreativos estan siendo suspendidos. Esto es algo que mis ojos nunca antes habían visto hija mia, y que hubiera deseado no haber presenciado.
A pesar de que nací en una época en dónde el cáncer y el sida invadieron el mundo, también puedo decir que nací en un México donde uno podía todavía salir tranquilo a la calle, tomar agua limpia, y respirar aire sin miedo. Hoy vida mia estoy viendo que la gente tiene miedo de salir, tiene miedo de mirar, de tocar, de respirar. Tiene miedo de contagiarse y morir. Ironicamente tiene miedo de vivir.
Saliendo del trabajo lo primero que hago es pensar en llegar lo mas pronto posible a la casa y ver a tu mamá. Llego, estaciono mi coche frente a nuestra hermosa casa verde y entro a la misma. Descubro a tu mamá escuchando a Beethoven. Tocó la ventana y abre la puerta recibiendome con el beso más tierno y con el beso más lleno de amor que jamás de haya dado en el mundo. Le pregunto que cómo está. Gracias a Dios se encuentra bien. Le cuento lo sucedido, le cuento que en el trayecto del trabajo a la casa veía a la gente desconcertada, asustada, incrédula. Todos iban como zombies en sus automóviles o en sus motocicletas. Todos con cubrebocas, pañuelos o bufandas cubriéndose el rostro. Todos con miedo de salir y de vivir en un pais que no parece el México que yo conozco y recuerdo.
En el trayecto a la casa ví que la fraternidad, la amistad, el buen trato, las buenas costumbres de dejaron en el armario. La gente no te da la mano, te saluda de lejos, te esconde la mirada, te aleja lo mas que puede.
A pesar de todo esto tu madre me hizo una comida muy rica que me quitó el mal sabor de boca. Su buen humor es una bendición. Me hizo sonreir, sentirme nuevamente vivo, en mi México, en casa. Le tomo la mano sin miedo a que no me la quiera dar. La beso sin miedo a que una tela este entre nuestros rostros. La beso y le digo que la amo. La abrazo y le digo que todo estará bien. La miro y sin miedo a estarme equivocando le digo que Dios esta cuidándonos, que está protegiéndonos. Con él nada nos puede dañar, con él nada nos faltará.
Minutos después la abrazo y prendo la televisón para ver las noticias. Nada nuevo. Estoy pensativo, tu madre a pesar de que no me lo dice sé que también lo está. Estoy pensando en pedirle a tu mamá algo que no quiero, algo que me duele, algo que es producto del miedo. Lo medito una y otra y otra vez. Le cambio la etiqueta miedo y le pongo la etiqueta prevención. Le pido a tu mamá que use el cubrebocas. De inmediato su espíritu libre sale por sus poros y me hace notar su desacuerdo. Le pido que por favor lo haga, que lo haga como medida de prevención, que lo haga por mi, por su vida, por que su vida es mi vida. Ella acepta.
Son 5:15 de la tarde y salimos de la casa. Llevo a tu mamá al centro para que compre unas partituras, aunque en realidad lo hago para evitar que tome el autobus. Sé que tendrá que tomar otro de regreso, pero al menos será uno y no dos. Tomamos el cubrebocas con repulsión. Esto no es verdad, esto no es nuestro México, esto es un sueño, un mal sueño.
Recorremos las calles de Puebla en mi auto. La gente esta desconcertada, cientos de personas con cubrebocas a lo largo y ancho de la ciudad. El presente es difícil de creer y asimilar. El futuro es incierto.Hija, no sé qué es lo que está pasando. Pareceria un complot, un plan de las altas esferas con fines que aún no logro percibir. Al mismo tiempo parecería que se trata únicamente de un virus que nos está matando solo y solo por mala suerte. No lo sé. Ciertamente no lo sé. Lo que si sé amor y quiero que lo entiendas y te lo graves en tu mente es que se podrá acabar la buena suerte, podrán jugar con nuestras vidas y destino, podrán acabar con nuestras vidas y salud, pero nunca amor mio, nunca podrán acabar con nuestro amor, con el amor que le tengo a tu familia, con el amor que le tengo a tu madre, con el amor que te tengo a ti, con el amor que le tengo a Dios.
Los ultimos meses que he pasado con tu mamá han sido hermosos. Me levanto cada día, veo su rostro y le doy gracias a Dios por haberla conocido. Soy tan feliz al lado de tu madre que parece que estoy en un sueño. Tu mamà y yo estamos de acuerdo... parece que estamos en un sueño.
Bendito sueño hija mia, bendito "mood" de irrealidad. Es un estado en donde todo es perfecto y parece un sueño, un sueño del que tus padres no queremos despertar.
Vida mia, lamentablemente no todos los sueños son hermosos. Lamentablemente a veces hay dias que se convierten en pesadillas. De hecho hoy parece que estoy metido en una película de ficción sobre terrorismo y armas biológicas. Hoy 27 de abril de 2009 estoy viviendo y estoy contando cosas que jamás había visto. Dias pasados me enteré de un nuevo virus que esta azotando la población mexicana, me refiero a la Influenza Porcina. Cuando supe sobre él jamás me imaginé el alcancé, el potencial, y el fenómeno social que estaba a punto de provocar.
Hoy cuando llegué al trabajo saludé a la abogada que se sienta junto a mi. La noté un poco molesta, y le pregunté el motivo de ello. Me dijo que era porque un joven, un programador de una empresa de desarrollo de Software se portó grosero y descortés. Ella lo saludó y le extendió la mano para darle un fraternal apretón como es la costumbre actual. Este jóven le dijo que la disculpara pero que las órdenes de su empresa eran muy estrictas y habían sido instruidos de no saludar de mano ni de beso en la mejilla a ninguna persona. Cuando me lo contó ciertamente se me hizo exagerado e indudablemente grosero.
Minutos después cuando me acerqué con ese joven ni siquiera intenté saludarlo, quería evitar un desaire de su parte. Sin que hiciera el intento de saludarlo me dijo que lo disculpara que no me extendiera la mano, pero la situación actual lo ameritaba. Yo asentí, le sonreí en señal de que no había forma en que podría importarme menos. Me senté a trabajar.
Poco a poco fueron llegando los trabajadores y todos tenian una cara de espanto que nunca había visto. Muchos de ellos llevaban puestos un cubrebocas y además evitaban saludar. Por varios momentos me sentí como un extranjero, me sentí como una persona que está fuera de lugar, que no entendía por qué todos estaban asustados. En verdad yo no lo estaba, probablemente en verdad yo era el ignorante.
Hija, te cuento esto con una tristeza en mi corazón. En estos momentos mi país está pasando por momentos difíciles. Se siente un hermetismo en todas las personas que hasta da miedo. Se siente un miedo en todas las personas que te provoca un malestar y unas ganas de salir y correr. Me dan ganas de irme a la casa y abrazar a tu madre y decirle que no entiendo qué está pasando pero que estoy bien y que ella estará bien. Quisiera en verdad poder prometerle que ella estará bien. Daría mi vida por ello.
Pero permiteme seguirte contando. Después de que me fuí a la mesa de trabajo, minutos después llegaron unos contadores con los que tengo una muy buena relación. Ambos son muy alegres, todo el tiempo estan bromeando y manteniendo un buen ánimo en la mesa de trabajo. Sin embargo hoy llegaron y saludaron con miedo. Cuando me dieron sus manos para saludarme sentía miedo en ellos. Miedo de extender la mano y prisa por retirarla lo mas pronto posible. Si hubieran tenido cloro, apuesto a que en ese momento se hubieran lavado las manos con él. Hija mia, espero que nunca sufras la experiencia de que te saluden con miedo, de que las personas sientan que los vas a contagiar, de que te saluden como si estuvieras leproso, de que desconfien de todos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo de años, de su propia sombra.
Sarai, no sé dónde estamos, ni tampoco se para dónde vamos. Hay días que además de que estas en una pesadilla mojada, llueve sobre ella. Después de que la situación estaba muy hermética y todos trabajaban por obligación mas que por gusto sentí una fuerte sacudida debajo de mis pies. Las mesas del área de trabajo se empezaron a deslizar bruscamente de izquierda a derecha. Los muros, paredes y techos del edificio donde trabajo empezaron a tronar, a crujir, a gritar. Estaba ocurriendo un sismo bastante fuerte. La gente de inmediato se levantó y corrió a la salida. Yo les dije a mis compañeros que estuvieran tranquilos, que ya había pasado el temblor, pero no me escucharon. Salieron corriendo y aventando gente. En la salida principal se hizo un tapón de gente que impedía la evacuación. Por mi parte salí atrás de la mayoría y al ver que no podían salir por la puerta principal, me fui a la de atrás. Salí antes que la mayoría.
Gritos, pisadas, gente con lagrimas en los ojos y miedo en el rostro. Gente con telas azules y blancas en la boca salian del edificio con un terror que solo había visto en las peliculas. Una vez afuera uno pensaria que ya había acabado el problema, pero no en este día hija, este día no sería asi. Al salir la gente se dió cuenta que estaba aglomerada, que estaba rodeada de una multitud de personas. Creo que el terror se incrementó. Se alejaban unos de otros como si se causaran repulsión. Se veían como si tuvieran un microscopio en los ojos y pudieran ver el virus en la nariz y boca de las demás personas. Se observaban como si pudieran adivinar que alguien estaba enfermo, o como si quisieran encontrar a alguien enfermo. Se alejaban como si su prójimo fuera un ser repugnante, se repelían como si fueran cargas iguales, aunque en realidad todos se veian como su opuesto, como su diferente.
Noticias, comentarios, platicas, rumores. Todo habla sobre lo mismo. Influenza Porcina. Muertes en el DF y estado de México. Muertes en San Luis Potosi y en Oaxaca. Muertes en la ciudad donde tus padres vivimos. Muertes en Puebla. Mientras protección civil inspeccionaba el estado del edificio que evacuamos, miraba las noticias por la televisión de una tiendita cercana. Sismo con epicentro en Guerrero. Mas muertes por el virus de la Influenza, suspenden actividades escolares en todo el país.
El personal de protección civil empezó a repartir unos volantes en los que se recomendaba evitar lugares públicos como cines, teatros, cafes, estadios, conciertos, discos o antros. Eventos sociales y recreativos estan siendo suspendidos. Esto es algo que mis ojos nunca antes habían visto hija mia, y que hubiera deseado no haber presenciado.
A pesar de que nací en una época en dónde el cáncer y el sida invadieron el mundo, también puedo decir que nací en un México donde uno podía todavía salir tranquilo a la calle, tomar agua limpia, y respirar aire sin miedo. Hoy vida mia estoy viendo que la gente tiene miedo de salir, tiene miedo de mirar, de tocar, de respirar. Tiene miedo de contagiarse y morir. Ironicamente tiene miedo de vivir.
Saliendo del trabajo lo primero que hago es pensar en llegar lo mas pronto posible a la casa y ver a tu mamá. Llego, estaciono mi coche frente a nuestra hermosa casa verde y entro a la misma. Descubro a tu mamá escuchando a Beethoven. Tocó la ventana y abre la puerta recibiendome con el beso más tierno y con el beso más lleno de amor que jamás de haya dado en el mundo. Le pregunto que cómo está. Gracias a Dios se encuentra bien. Le cuento lo sucedido, le cuento que en el trayecto del trabajo a la casa veía a la gente desconcertada, asustada, incrédula. Todos iban como zombies en sus automóviles o en sus motocicletas. Todos con cubrebocas, pañuelos o bufandas cubriéndose el rostro. Todos con miedo de salir y de vivir en un pais que no parece el México que yo conozco y recuerdo.
En el trayecto a la casa ví que la fraternidad, la amistad, el buen trato, las buenas costumbres de dejaron en el armario. La gente no te da la mano, te saluda de lejos, te esconde la mirada, te aleja lo mas que puede.
A pesar de todo esto tu madre me hizo una comida muy rica que me quitó el mal sabor de boca. Su buen humor es una bendición. Me hizo sonreir, sentirme nuevamente vivo, en mi México, en casa. Le tomo la mano sin miedo a que no me la quiera dar. La beso sin miedo a que una tela este entre nuestros rostros. La beso y le digo que la amo. La abrazo y le digo que todo estará bien. La miro y sin miedo a estarme equivocando le digo que Dios esta cuidándonos, que está protegiéndonos. Con él nada nos puede dañar, con él nada nos faltará.
Minutos después la abrazo y prendo la televisón para ver las noticias. Nada nuevo. Estoy pensativo, tu madre a pesar de que no me lo dice sé que también lo está. Estoy pensando en pedirle a tu mamá algo que no quiero, algo que me duele, algo que es producto del miedo. Lo medito una y otra y otra vez. Le cambio la etiqueta miedo y le pongo la etiqueta prevención. Le pido a tu mamá que use el cubrebocas. De inmediato su espíritu libre sale por sus poros y me hace notar su desacuerdo. Le pido que por favor lo haga, que lo haga como medida de prevención, que lo haga por mi, por su vida, por que su vida es mi vida. Ella acepta.
Son 5:15 de la tarde y salimos de la casa. Llevo a tu mamá al centro para que compre unas partituras, aunque en realidad lo hago para evitar que tome el autobus. Sé que tendrá que tomar otro de regreso, pero al menos será uno y no dos. Tomamos el cubrebocas con repulsión. Esto no es verdad, esto no es nuestro México, esto es un sueño, un mal sueño.
Recorremos las calles de Puebla en mi auto. La gente esta desconcertada, cientos de personas con cubrebocas a lo largo y ancho de la ciudad. El presente es difícil de creer y asimilar. El futuro es incierto.Hija, no sé qué es lo que está pasando. Pareceria un complot, un plan de las altas esferas con fines que aún no logro percibir. Al mismo tiempo parecería que se trata únicamente de un virus que nos está matando solo y solo por mala suerte. No lo sé. Ciertamente no lo sé. Lo que si sé amor y quiero que lo entiendas y te lo graves en tu mente es que se podrá acabar la buena suerte, podrán jugar con nuestras vidas y destino, podrán acabar con nuestras vidas y salud, pero nunca amor mio, nunca podrán acabar con nuestro amor, con el amor que le tengo a tu familia, con el amor que le tengo a tu madre, con el amor que te tengo a ti, con el amor que le tengo a Dios.
marcado como:
carta a sarai,
del futuro,
del presente,
nuestro vuelo,
presagio funesto
jueves, enero 22, 2009
Hoy...
... hoy solo sé que necesito de ti, me di cuenta que no puedo seguir caminando sin ti. Solo tu puedes ayudarme, solo tu puedes aliviar mi alma y mi corazón, solo tu puedes darle solución a todos los problemas que tengo y no puedo resolver por mi mismo. Ayúdame por favor. En ti confio.
lunes, diciembre 29, 2008
Mi presagio funesto
No sé cómo es que tu creas tus presagios, me da curiosidad el proceso que usas para plasmarlos en palabras.
Hoy, aunque te prometí irme a dormir, no pude hacerlo. Te extraño. Te necesito. Me acosté en mi cama y durante mas de dos horas solo estuve dando vueltas sin conciliar el sueño. Son las 4:35 de la madrugada y no puedo dormir. Tuve un presagio. Me inquieta. No puedo dejar de percibir la tendencia del tiempo para el no tiempo. Entre sueños me di cuenta de esto. Me levanto casi como zombie. Tengo la idea clara de lo que voy a escribir, no tengo que pensarlo mucho. Es como si fuera un discurso ya aprendido que solo necesito transcribir. Quiero compartirtelo. No quiero hacerlo. Creo que necesito decirlo. No quiero hacerlo. Necesito que leas mi corazón. No quiero hacerlo. Necesito que leas mi pesadilla.
Junio:
P: Me encanta hablar contigo.
S.E: A mi también. Puedo pasar horas y horas haciéndolo. Me siento bien y cómoda hablando contigo. Lo hacemos de una forma tan natural, pero también de una forma tan extraña. Eres la cosa más rara que me ha pasado.
Julio:
P: Tengo una gran necesidad de hablar contigo más y más. Te quiero. Me estoy enamorado de ti.
S.E: Yo también. Quiero oir tu voz. Quiero conocerte mas. Quiero platicar mas contigo. Yo también te quiero.
P: ¿Solamente me quieres?
S.E: Tambien te amo.
Agosto:
P: Te amo Hady, te necesito. Quiero entregarte mi vida, mi muerte, mi cuerpo y mi alma.
S.E: Quiero cada día buscarte más y más, necesito escuchar tu voz, hablar contigo. Quiero que seas parte de mi vida, no quiero que seas solo una nube excitante y extraña, quiero que te quedes en mi tiempo y en mi historia.
P: Me encanta oir tu voz, me encanta platicar contigo de muchas cosas hasta la madrugada.
S.E: Lo unico que quiero hacer es hablar contigo en las noches, quiero encontrarte a todas horas, quiero saber que me quieres. Por mas que me concentro no podré verte. Si cierro mis ojos y te escucho es como si pudiera sentirte.
P: Quiero verte para demostrarte cuánto te amo.
Septiembre:
P: Despues de haberte conocido mi vida no es igual. He decidido amarte toda la eternidad. Necesito de ti.
S.E: Aun me queman tus besos, aun puedo sentirte. Cada día necesito mas de ti. Necesito buscarte mas, hablarte mas, estar mas en contacto contigo. Sin embargo tengo que componer. Me siento frustrada porque quiero estar contigo y tambien necesito invertirle tiempo a mi obra. Sé que el tiempo que no hablemos, será a su vez más tiempo que pueda dedicarte en oaxaca.
P: Si quieres tómate varios dias, tal vez una semana seria buena idea. Me duele pero necesitas hacerlo.
S.E: No importa si me desvelo, no importa cuanto trabaje, quiero seguir hablando contigo por las noches. Lo necesito, lo quiero. Te necesito, te quiero.
P: Gracias por hacer hasta lo imposible por seguir en contacto conmigo. Te amo
S.E: Yo también.
Octubre:
P: Amor, te necesito cada día mas. ¿Cómo concebir la vida después de Oaxaca sin ti?, ¿Cómo?
S.E: Amor, esposo mio, mi niño, te amo. Yo también te extraño y te necesito. Te estoy extrañando como bala, como granada, como loca de todos los aullidos. ¿cómo me arranco los cabellos para que no te busquen?, ¿cómo me arranco la piel para que no me punze tu cuerpo?, ¿para no sentir que me ahoga la ausencia de tu sexo?, ¿para que no me raspe el vacio?
P: Lloro por tu ausencia. Te estoy extrañando hasta la médula, me estoy muriendo sin tu presencia, te estoy amando hasta la eternidad.
S.E: ¿Puedes conectarte también hoy? necesito mas de ti, saber mas de ti.
P: Si, con gusto lo haré. Yo también necesito más de ti.
Noviembre:
P: No estoy de acuerdo. ¿qué se supone que voy a hacer? ¿cómo podré sobrevivir estos dias, semanas, meses sin ti? ¿cómo? Mi vida sin ti ya no es vida.
S.E: Amor, yo también te necesito. También me cuesta esta decisión, pero no la hubiera tomado sin estar convencida de que es lo mejor para los dos.
P: ¿por qué hablamos cada vez menos? ¿por qué llegas tarde? ¿antes corrias para encontrarme a las 8:30 a mas tardar?
S.E: Lo siento amor. Ahora terminan mis actividades mas tarde. Te amo.
P: Yo también te amo.
S.E: Por cierto, ahora ya no hablaremos de 10 a 11. Ese tiempo lo voy a dedicar a otra cosa.
P: Amor, rayos, no te das cuenta que estamos hablando cada vez menos? ¿no ves que te extraño y necesito como nunca? Es absurdo que antes que no eramos nada hablábamos mas.
S.E: Lo siento amor. Ahora tengo menos tiempo. Tengo mas actividades. Yo también te extraño como enferma. Es necesario. Además, me estas presionando, todos me presionan. Solo tengo 24 horas al día, solo tengo un corazón, solo soy yo.
P: Dales el tiempo que necesiten. Intentaré ya no deshilachar más. Me estoy consumiendo. Se te olvidó Sabines. Espero que no encuentres solo un montón de cenizas.
S.E: Yo también te extraño. Ya no hablaremos tanto tiempo como antes. Tengo sueño, ¿podemos irnos a dormir ya?. Esto no es por falta de amor. Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo. ¿Entendiste?
Diciembre:
P: Te amo. ¿qué tienes?
S.E: Amor, tengo sueño, vamonos a dormir ya.
P: ¿No te das cuenta que hoy es el último día que estaré en tu casa? Qué importa el sueño, hay que aprovechar el tiempo que tenemos ahorita juntos.
S.E: Tienes razón. Te amo. Te extraño. Amo tu cara. Amo ver esos ojos lindos. Me estoy quedando dormida.
P: Te amo. Vamonos a dormir ya.
S.E: Amor, para que ya no me estes esperando, mejor nos vemos hasta las 9.
P: Esta bien.
S.E: Ah, por cierto, hoy no llegaré a las 9.
P: Rayos amor, ¿entonces solo hablaremos a partir de las 11 hoy? ¿No te das cuenta que me estoy muriendo sin ti?
S.E: Yo también me muero sin ti. Lo siento.
P: Amor, ¿qué está pasando? ¿por qué cada vez hablamos menos tiempo? Es ahora mas que nunca que debemos estar mas juntos y en contacto que antes. Antes lo unico que querias era hablar conmigo en las noches y encontrarme a todas horas. De esas palabras solo queda el dulce recuerdo. Por mas que me niego siquiera a pensarlo, cada vez más tengo la sensación de que algo ha cambiado en ti, o en mi, o en ambos.
S.E: Lo siento. Te amo. Solo fue por hoy que no pudimos hablar a las 9 amor. Pero seguiremos hablando de las 11 en adelante, el tiempo que sea necesario. Necesito también hablar contigo, te extraño.
P: Si amor, lamento presionarte, lamento ser egoista. Te amo.
S.E: Yo también te amo. Necesito a partir de mañana hacer cosas desde muy temprano. Creo que es mejor que hablemos ahora solamente hasta la 1.
P: Es absurdo que ahora hablaremos con discursos medidos en tiempo. Te necesito. Puedo ver que tus necesidades han cambiado, ahora son diferentes. Me duele, me pone triste, necesito tiempo para asimilarlo. Necesito tiempo para creer, o hacerme creer, que realmente nada ha cambiado. Esta bien amor, se hará como tu quieras.
S.E: Gracias amor. Te amo.
P: Yo también te amo.
¿Después?
El después nadie lo puede asegurar. El tiempo conforme avanza nos esta dejando menos tiempo. Lo peor es que aparentemente solo yo me estoy dando cuenta de esta tendencia. Espero que no llegue el día en que solo nos veamos para decirnos: "Que día tan difícil tuve hoy. Buenas noches amor. Te amo. ¿Podrias apagar tu la luz?. Gracias. Que descanses".
Hoy, aunque te prometí irme a dormir, no pude hacerlo. Te extraño. Te necesito. Me acosté en mi cama y durante mas de dos horas solo estuve dando vueltas sin conciliar el sueño. Son las 4:35 de la madrugada y no puedo dormir. Tuve un presagio. Me inquieta. No puedo dejar de percibir la tendencia del tiempo para el no tiempo. Entre sueños me di cuenta de esto. Me levanto casi como zombie. Tengo la idea clara de lo que voy a escribir, no tengo que pensarlo mucho. Es como si fuera un discurso ya aprendido que solo necesito transcribir. Quiero compartirtelo. No quiero hacerlo. Creo que necesito decirlo. No quiero hacerlo. Necesito que leas mi corazón. No quiero hacerlo. Necesito que leas mi pesadilla.
Junio:
P: Me encanta hablar contigo.
S.E: A mi también. Puedo pasar horas y horas haciéndolo. Me siento bien y cómoda hablando contigo. Lo hacemos de una forma tan natural, pero también de una forma tan extraña. Eres la cosa más rara que me ha pasado.
Julio:
P: Tengo una gran necesidad de hablar contigo más y más. Te quiero. Me estoy enamorado de ti.
S.E: Yo también. Quiero oir tu voz. Quiero conocerte mas. Quiero platicar mas contigo. Yo también te quiero.
P: ¿Solamente me quieres?
S.E: Tambien te amo.
Agosto:
P: Te amo Hady, te necesito. Quiero entregarte mi vida, mi muerte, mi cuerpo y mi alma.
S.E: Quiero cada día buscarte más y más, necesito escuchar tu voz, hablar contigo. Quiero que seas parte de mi vida, no quiero que seas solo una nube excitante y extraña, quiero que te quedes en mi tiempo y en mi historia.
P: Me encanta oir tu voz, me encanta platicar contigo de muchas cosas hasta la madrugada.
S.E: Lo unico que quiero hacer es hablar contigo en las noches, quiero encontrarte a todas horas, quiero saber que me quieres. Por mas que me concentro no podré verte. Si cierro mis ojos y te escucho es como si pudiera sentirte.
P: Quiero verte para demostrarte cuánto te amo.
Septiembre:
P: Despues de haberte conocido mi vida no es igual. He decidido amarte toda la eternidad. Necesito de ti.
S.E: Aun me queman tus besos, aun puedo sentirte. Cada día necesito mas de ti. Necesito buscarte mas, hablarte mas, estar mas en contacto contigo. Sin embargo tengo que componer. Me siento frustrada porque quiero estar contigo y tambien necesito invertirle tiempo a mi obra. Sé que el tiempo que no hablemos, será a su vez más tiempo que pueda dedicarte en oaxaca.
P: Si quieres tómate varios dias, tal vez una semana seria buena idea. Me duele pero necesitas hacerlo.
S.E: No importa si me desvelo, no importa cuanto trabaje, quiero seguir hablando contigo por las noches. Lo necesito, lo quiero. Te necesito, te quiero.
P: Gracias por hacer hasta lo imposible por seguir en contacto conmigo. Te amo
S.E: Yo también.
Octubre:
P: Amor, te necesito cada día mas. ¿Cómo concebir la vida después de Oaxaca sin ti?, ¿Cómo?
S.E: Amor, esposo mio, mi niño, te amo. Yo también te extraño y te necesito. Te estoy extrañando como bala, como granada, como loca de todos los aullidos. ¿cómo me arranco los cabellos para que no te busquen?, ¿cómo me arranco la piel para que no me punze tu cuerpo?, ¿para no sentir que me ahoga la ausencia de tu sexo?, ¿para que no me raspe el vacio?
P: Lloro por tu ausencia. Te estoy extrañando hasta la médula, me estoy muriendo sin tu presencia, te estoy amando hasta la eternidad.
S.E: ¿Puedes conectarte también hoy? necesito mas de ti, saber mas de ti.
P: Si, con gusto lo haré. Yo también necesito más de ti.
Noviembre:
P: No estoy de acuerdo. ¿qué se supone que voy a hacer? ¿cómo podré sobrevivir estos dias, semanas, meses sin ti? ¿cómo? Mi vida sin ti ya no es vida.
S.E: Amor, yo también te necesito. También me cuesta esta decisión, pero no la hubiera tomado sin estar convencida de que es lo mejor para los dos.
P: ¿por qué hablamos cada vez menos? ¿por qué llegas tarde? ¿antes corrias para encontrarme a las 8:30 a mas tardar?
S.E: Lo siento amor. Ahora terminan mis actividades mas tarde. Te amo.
P: Yo también te amo.
S.E: Por cierto, ahora ya no hablaremos de 10 a 11. Ese tiempo lo voy a dedicar a otra cosa.
P: Amor, rayos, no te das cuenta que estamos hablando cada vez menos? ¿no ves que te extraño y necesito como nunca? Es absurdo que antes que no eramos nada hablábamos mas.
S.E: Lo siento amor. Ahora tengo menos tiempo. Tengo mas actividades. Yo también te extraño como enferma. Es necesario. Además, me estas presionando, todos me presionan. Solo tengo 24 horas al día, solo tengo un corazón, solo soy yo.
P: Dales el tiempo que necesiten. Intentaré ya no deshilachar más. Me estoy consumiendo. Se te olvidó Sabines. Espero que no encuentres solo un montón de cenizas.
S.E: Yo también te extraño. Ya no hablaremos tanto tiempo como antes. Tengo sueño, ¿podemos irnos a dormir ya?. Esto no es por falta de amor. Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo. ¿Entendiste?
Diciembre:
P: Te amo. ¿qué tienes?
S.E: Amor, tengo sueño, vamonos a dormir ya.
P: ¿No te das cuenta que hoy es el último día que estaré en tu casa? Qué importa el sueño, hay que aprovechar el tiempo que tenemos ahorita juntos.
S.E: Tienes razón. Te amo. Te extraño. Amo tu cara. Amo ver esos ojos lindos. Me estoy quedando dormida.
P: Te amo. Vamonos a dormir ya.
S.E: Amor, para que ya no me estes esperando, mejor nos vemos hasta las 9.
P: Esta bien.
S.E: Ah, por cierto, hoy no llegaré a las 9.
P: Rayos amor, ¿entonces solo hablaremos a partir de las 11 hoy? ¿No te das cuenta que me estoy muriendo sin ti?
S.E: Yo también me muero sin ti. Lo siento.
P: Amor, ¿qué está pasando? ¿por qué cada vez hablamos menos tiempo? Es ahora mas que nunca que debemos estar mas juntos y en contacto que antes. Antes lo unico que querias era hablar conmigo en las noches y encontrarme a todas horas. De esas palabras solo queda el dulce recuerdo. Por mas que me niego siquiera a pensarlo, cada vez más tengo la sensación de que algo ha cambiado en ti, o en mi, o en ambos.
S.E: Lo siento. Te amo. Solo fue por hoy que no pudimos hablar a las 9 amor. Pero seguiremos hablando de las 11 en adelante, el tiempo que sea necesario. Necesito también hablar contigo, te extraño.
P: Si amor, lamento presionarte, lamento ser egoista. Te amo.
S.E: Yo también te amo. Necesito a partir de mañana hacer cosas desde muy temprano. Creo que es mejor que hablemos ahora solamente hasta la 1.
P: Es absurdo que ahora hablaremos con discursos medidos en tiempo. Te necesito. Puedo ver que tus necesidades han cambiado, ahora son diferentes. Me duele, me pone triste, necesito tiempo para asimilarlo. Necesito tiempo para creer, o hacerme creer, que realmente nada ha cambiado. Esta bien amor, se hará como tu quieras.
S.E: Gracias amor. Te amo.
P: Yo también te amo.
¿Después?
El después nadie lo puede asegurar. El tiempo conforme avanza nos esta dejando menos tiempo. Lo peor es que aparentemente solo yo me estoy dando cuenta de esta tendencia. Espero que no llegue el día en que solo nos veamos para decirnos: "Que día tan difícil tuve hoy. Buenas noches amor. Te amo. ¿Podrias apagar tu la luz?. Gracias. Que descanses".
marcado como:
del presente,
nuestro vuelo,
presagio funesto
jueves, diciembre 18, 2008
Mas sobre el tiempo.
Es increíble que este demonio mio siga provocando desastres en mi vida. Desde que te conocí Hady, decidí que ese demonio llamado tiempo no me afectaría mas, decidí que ya no temería su paso por mi vida. Sé que tengo cosas que realizar y el tiempo no podrá impedir mi labor. De hecho estaba empezando a ver al tiempo como mi aliado, como aquella dimensión en la que nos encontramos y que me permite hacer las cosas que tengo que hacer en su momento y espacio adecuados. Sin embargo amor... el tiempo me sigue causando estragos.
Vida mia, siento que no puedo mas. Amor mio, a veces siento que las fuerzas se me acaban. Dias como hoy en los que casi no supe de ti me hunden en la melancolía. Amor, yo sé que prometí no deshilachar más tu corazón, pero rayos, no tienes la menor idea de cuánto te extraño y necesito, no tienes la menor idea de cuánto estoy sufriendo sin ti. Platicar contigo por chat, verte por la webcam, escuchar tu voz por teléfono o por internet nunca será suficiente, demonios, nunca podrá llenar este vacio de no tenerte junto a mi.
Sé que falta poco tiempo, lo sé. Sin embargo cada vez que checo la hora, el tiempo se me convierte en un enorme y gordo reloj de arena. Veo caer lentamente la arena, veo cada grano escurrirse por el cuello de vidrio y caer como en camara lenta al contenedor inferior. Cada grano de arena es mas denso y viscoso que el anterior. Cada nuevo grano se fricciona sobre el vidrio sin piedad. Se detiene con sus uñas de silicio disfrutando mi angustia y soledad. Hady, cada grano que cae es una agonía para mi. Es como si me enterraran un cuchillo cada vez mas, poco a poco, lentamente conforme pasa cada segundo.
El tiempo se esta escurriendo lentamente, muy lentamente. Puedo ver cómo mi cuerpo esta sufriendo por tu ausencia. Puedo sentir cómo mi alma esta viviendo un infierno sin ti. Cada segundo que pasa me consumo mas. A cada segundo que pasa mis tripas se queman mas, mis huesos se quiebran, mis ojos se agusanan, mis celulas se mueren, mi carne se pudre.
Estoy feliz por lo nuestro, por la esperanza de un futuro prometedor, por el amor y los deseos, por los planes y metas. Pero amor, te estoy extrañando como loco. Qué puedo hacer para no sufrir por no poder verte, ni abrazarte, ni tocarte, ni besarte. Cuando estoy contigo soy el hombre mas feliz del mundo. Sin embargo mi supuesto nuevo aliado, el tiempo, me hace trampa y se me escurre entre los dedos. Cuando estoy contigo el tiempo se hace trizas, se comprime, se disuelve y desvanece. El tiempo se pulveriza. Quisiera detenerlo, quisiera sostenerlo en mis manos y estar contigo eternamente, pero no puedo.
Amor, se que la decisión de casarnos en enero fue la mejor. Sin embargo duele, y duele demasiado no tenerte junto a mi. Duele hasta la médula, duele hasta el alma, duele hasta la esencia de mi ser. Espero poder soportar este sufrimiento y también espero que todas estas horas de angustia y desesperación, todas estas lágrimas y tripas revueltas, e incluso todas esas veces que pierdo el apetito y el sueño, espero que todo eso se convierta en risas y besos, en felicidad y amor, capaces de borrar esta etapa amarga en la que estoy viviendo sin ti.
Vida mia, siento que no puedo mas. Amor mio, a veces siento que las fuerzas se me acaban. Dias como hoy en los que casi no supe de ti me hunden en la melancolía. Amor, yo sé que prometí no deshilachar más tu corazón, pero rayos, no tienes la menor idea de cuánto te extraño y necesito, no tienes la menor idea de cuánto estoy sufriendo sin ti. Platicar contigo por chat, verte por la webcam, escuchar tu voz por teléfono o por internet nunca será suficiente, demonios, nunca podrá llenar este vacio de no tenerte junto a mi.
Sé que falta poco tiempo, lo sé. Sin embargo cada vez que checo la hora, el tiempo se me convierte en un enorme y gordo reloj de arena. Veo caer lentamente la arena, veo cada grano escurrirse por el cuello de vidrio y caer como en camara lenta al contenedor inferior. Cada grano de arena es mas denso y viscoso que el anterior. Cada nuevo grano se fricciona sobre el vidrio sin piedad. Se detiene con sus uñas de silicio disfrutando mi angustia y soledad. Hady, cada grano que cae es una agonía para mi. Es como si me enterraran un cuchillo cada vez mas, poco a poco, lentamente conforme pasa cada segundo.
El tiempo se esta escurriendo lentamente, muy lentamente. Puedo ver cómo mi cuerpo esta sufriendo por tu ausencia. Puedo sentir cómo mi alma esta viviendo un infierno sin ti. Cada segundo que pasa me consumo mas. A cada segundo que pasa mis tripas se queman mas, mis huesos se quiebran, mis ojos se agusanan, mis celulas se mueren, mi carne se pudre.
Estoy feliz por lo nuestro, por la esperanza de un futuro prometedor, por el amor y los deseos, por los planes y metas. Pero amor, te estoy extrañando como loco. Qué puedo hacer para no sufrir por no poder verte, ni abrazarte, ni tocarte, ni besarte. Cuando estoy contigo soy el hombre mas feliz del mundo. Sin embargo mi supuesto nuevo aliado, el tiempo, me hace trampa y se me escurre entre los dedos. Cuando estoy contigo el tiempo se hace trizas, se comprime, se disuelve y desvanece. El tiempo se pulveriza. Quisiera detenerlo, quisiera sostenerlo en mis manos y estar contigo eternamente, pero no puedo.Amor, se que la decisión de casarnos en enero fue la mejor. Sin embargo duele, y duele demasiado no tenerte junto a mi. Duele hasta la médula, duele hasta el alma, duele hasta la esencia de mi ser. Espero poder soportar este sufrimiento y también espero que todas estas horas de angustia y desesperación, todas estas lágrimas y tripas revueltas, e incluso todas esas veces que pierdo el apetito y el sueño, espero que todo eso se convierta en risas y besos, en felicidad y amor, capaces de borrar esta etapa amarga en la que estoy viviendo sin ti.
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carta,
del presente,
interrupción
miércoles, diciembre 17, 2008
Probabilidades
La agregué desde enero de este año, sin embargo debido a su inconsistencia para entrar al Messenger, y también debido a mis ocupaciones de la tesis de maestría, no me fue posible platicar con ella en forma sino hasta abril. La vida está llena de coincidencias tremendas. Empecé a hablar con Gabriela el mismo día en que Rei cumple años. A veces la vida está llena de mensajes y claves difíciles de percibir, e imposibles de descifrar.
Por ese tiempo la relación con Anel estaba a punto de disolverse por completo. Me di cuenta que su ausencia no me provocaba malestar, al contrario, me liberaba. Anel llegó a mi vida en el momento y en la situación equivocados. Cada vez la veía menos seguido. Cada día platicabamos menos. En cada momento sentía que la necesitaba menos, y de hecho me alegra que se haya alejado de mí. No queria lastimarla, ni tampoco queria que su dolor y despecho me lastimaran. La distancia y el tiempo definieron la fórmula que mejor catalizó nuestra nula relación futura. Pero por el momento quiero enfocarme en Gabriela. En realidad no es difícil hacerlo. De Anel no queda más por decir.
Gabriela es una niña extraordinaria. Sus letras, su forma de narrar las cosas, de transmitir ideas, de provocarte sentimientos en toda ocasión es bastante impresionante. No he conocido a nadie que escriba como ella. Sus letras están empapadas de nostalgia, de una dulce nostalgia. Cuando la leo me gusta poner a Chopin a todo volumen. Sentimiento musical combinado con nostalgia literaria hacen una mezcla perfecta para una persona como yo. Mezcla perfecta para una persona que ha aprendido a saborear el dolor, hasta el punto de gustarle y de extrañarlo.
Empecé a hablar en forma con esa mujer nostálgica a partir de abril del presente. Ansiaba ver su rostro, pues en su blog solo ponía imágenes borrosas de sí misma. Después me aclaró que era para guardar el anonimato. Recuerdo que desde la primera plática nos empezamos a llevar muy bien. Recuerdo también que en esa primera plática me recomendó a Auster y su cuaderno. La vida está llena de posibilidades, de probabilidades, de coincidencias y de eventos que desencadenan otros. En ese libro aprendí que es increíble la manera en que la vida va tejiendo sus redes y te va llevando al punto en que necesitas estar en el momento y en el espacio adecuado. Llegas al punto donde tienes que estar, y a veces sin saberlo, sin pretenderlo, sin forzarlo. Sin embargo las probabilidades de Auster, y de Gabriela por ende, son eventos que no pueden pasar desapercibidos. Son tan impactantes que es imposible que pasen de largo. Son notorios en toda su extensión. Es imposible no verlos. Es imposible no detectarlos. Es imposible no percibirlos.
Gabriela siempre ha creído en la probabilidad, y en que la vida está llena de ella. Yo también creía lo mismo, pero además le daba a esa probabilidad una careta de destino. Ahora no lo sé. Las probabilidades de Gabriela son tan, pero tan asombrosas que parecen premeditadas por alguien o por algo. Parece que quien viste la careta es la probabilidad, y por detrás el rostro verdadero le pertenece al destino. El cuaderno a veces parece mágico, de otro mundo, como de ciencia ficción.
Sin embargo el mismo evento de conocerla disparó la probabilidad de que mi vida cambiara por completo. Creo que las historias de Auster no son tan irreales como había pensado en un principio. El cuaderno que Gabriela me recomendó me permitió considerar que la vida está llena de probabilidades causales, no casuales. Las probabilidades no surgieron por mera probabilidad, es decir, no son meta-probables, sino que fueron diseñadas a propósito en un pleno ejercicio de causa-efecto. Las probabilidades es posible que tengan su fuente de existencia en el destino. Tal vez estaba completamente equivocado. La probabilidad no es quien viste la careta de destino, sino todo lo contrario, el destino es quien viste la careta de probabilidad. Sin embargo eso solo el tiempo me lo podrá aclarar.
Gaby me fue enamorando poco a poco. Hablamos de tantas, pero tantas cosas que resulta realmente burdo y pobre el intento de recordarlas y contarlas cada una de ellas. Me viene a la mente, por ejemplo, su gusto por bailar, le gusta muchísimo hacerlo. Le dije que aunque yo no era muy bueno, algún día pasaría por ella para ir al Tigre o a la Roka, llegaría por ella en mi Smart para sacarle brillo a la pista. Después, tomaríamos el cochecito para ir a dominguear. También acordamos en broma, o tal vez en seria ilusión, que algún día iríamos juntos a Europa, y yo vendería tacos árabes, y ella pulseritas en las playas. Eso era un negociazo seguro, me decía, yo solo sonreía y lo afirmaba.
A lo largo de los dias pude darme cuenta que es una mujer enamorada del amor, del abstracto. Es por eso que cuando el amor le aborda no se da cuenta, o bien no lo puede procesar, o bien no lo quiere hacer. A veces creo que Gaby es toda una contradicción. Por un lado es soñadora, pero por otro bastante realista y conservadora. Su forma de pensar hizo que las cosas entre nosotros no se pudieran dar. Su desconfianza y miedo al amor, a lo perdurable y a lo sincero, la hace poner su razón por encima de sus sentimientos. Para ella es mucho más cómodo controlar lo tangible que lo intangible. Probablemente tenga razón. Probablemente es mejor no lanzarse de panza pues así y solo así evitas caer en las piedras y romperte la cabeza. Nunca estuve de acuerdo con su forma cómoda de pensar y manejar las cosas, pues ciertamente no se arriesga mucho, pero por lo mismo tampoco se gana. Sin embargo ella siempre me dijo que estaba consciente de ello, lo cual ciertamente me hizo sentir mucho mejor, y también me dijo que una buena parte de los deberes de la vida estriba en afrontar tus decisiones con valentía y vivir con las consecuencias. Afrontar las decisiones con muchos pantalones, o en su respectivos casos con muchas faldas, siempre me lo decía. Su miedo para arriesgarse lo equilibraba con su valentía para aceptar con entereza las consecuencias de sus acciones o no acciones,… pues no actuar también es una forma de actuar, y siempre, siempre se lo hice notar.
“Si el universo es infinito, la posibilidad de que algo pase es total, porque se cuenta con toda la eternidad para que se pueda dar”.
Recuerdo esa frase de ella, y recuerdo también las horas y horas que platicábamos sobre las probabilidades de que las cosas se dieran. Las probabilidades de que la extinción fuera la regla y que la evolución fuera la excepción de la vida. Las probabilidades de que estuviéramos ella y yo platicando en ese momento, la forma en que nos conocimos, el por qué estábamos hablando, las probabilidades de que algo se pudiera dar entre nosotros.
Mayo llegó de repente y cada día las conversaciones subían de tono. Un día estábamos tan melancólicos que me propuso vernos el fin de semana, ir a un bar en Puebla o en el D.F, cantar a Sabina y emborracharnos. Brindar por los malos amores, pues aunque no es la forma adecuada para curarlos ni olvidarlos, al menos se la pasa uno muy bien. Todo el tiempo me decía que la melancolía era una tristeza dulce y altamente disfrutable. Tristemente coincidía con ella. También me decía que le gustaba Chopin porque él sabía perfectamente el disfrute de la tristeza. Siempre me dijo que Chopin tocaba porque todos sus demonios bailaban con ángeles mientras hacía sus nocturnos. Yo solo sonreía pues mis demonios no bailaban con ángeles, sino danzaban sobre mi carne y huesos, sobre mis tripas y ojos. Demonios danzando en señal de triunfo, triunfo de la muerte sobre la vida, en señal de triunfo de la desesperanza sobre la fe, triunfo del miedo a la muerte por encima de la confianza en Dios.
Recuerdo su amor por lo imperfecto. Eso me dio mucha esperanza. Me dijo en alguna ocasión que amaba la imperfección de las cosas, las cicatrices de las personas, los dientes chuecos, inclusive las panzas. Hablamos de México, de los mexicanos, de los problemas que nos agobian, de la forma de gobierno, del imperio ultrajado y del impuesto. En cada plática, en cada situación de risa, y sobre todo en las de tristeza y melancolía sentía que la iba queriendo más y más. Además de su inteligencia y sencillez, me cautivo la manera tan asombrosa en que nos llevábamos tan bien.
Junio fue un mes muy agitado y decisivo en mi vida. En ese mes cumple años mi hermana, en ese mes también es el cumpleaños de mi papá. En ese mes por primera vez escuché la voz de Gaby. Durante casi todo el mes de Junio me la pasé revisando su blog, leyendo y releyendo cada publicación, memorizándolas, haciéndolas mías, tatuándolas en mis recuerdos. Ese mes casi no se pudo conectar y yo sentía cada vez más una necesidad muy grande de encontrarla. Sentía que estaba empezando a interesarse en mí, y yo definitivamente estaba no solamente interesado en ella, sino además estaba empezando a sentir algo muy fuerte por ella. Ahora sé que no era amor, pero definitivamente pasé muchos días en los cuales tuve muchísima confusión. Confusión porque yo no creía que alguien pudiera sentir algo por otra persona sin conocerla en vivo, no creía que fuera posible enamorarse por internet. Sin embargo se puede engañar al cerebro, pero no al corazón, y ciertamente sentía algo por Gaby. Fuera de toda lógica era indiscutible que sentía algo por ella, era indiscutible que la pensaba gran parte del día, y sobre todo era indiscutible que quería conocerla.
El 20 de junio por fin se conectó. No podía aguantar más y abiertamente le dije que la extrañaba muchísimo, que todo el tiempo pensaba en ella. Me dijo que quería hablar conmigo, escuchar mi voz. La agregué a Skype y comenzamos a hablar. Tiene una voz hermosa, muy hermosa, como de locutora de radio. Empezamos a charlar sobre religión, sobre arte, sobre literatura, sobre muchas cosas sin sentido también. Creo que el tema era lo de menos, lo trascendente era que estábamos hablando por fin, y ambos lo queríamos desde hace ya varios días, inclusive semanas. Nos cantamos canciones de amor, reímos, nos cantamos más canciones de deseo, todas con un mensaje indirecto, pero a su vez sumamente claro. Ese día terminamos de hablar en la madrugada, no queríamos despedirnos pero era tarde ya. Antes de colgar le dije que la quería, me dijo que ella también a mí. Nos despedimos y me fui a dormir con su voz en mi cabeza, repitiéndose continuamente, reproduciéndose en mi cerebro incesantemente.
No pude dormir bien esa noche. Al otro día me levanté y lo primero que hice era ver si estaba conectada. No lo estaba. Necesitaba más de ella, y la única manera era a través de su blog. Estaba muy triste, me sentía muy solo, sentía que la distancia que había entre nosotros haría que lo nuestro no se pudiera dar. Es por eso que no creía en las relaciones a distancia, y eso me frustraba enormemente. Me senté en mi escritorio y me puse a navegar en su blog. Revisé publicaciones pasadas, las releí una y otra y otra vez. En una de las más recientes publicaciones vi a una mujer bloguera con nombre “Débora Hadaza” quien invitaba a Gaby a checar un blog nuevo que había creado recientemente.
Débora Hadaza… Débora Hadaza… Débora Hadaza. Pensé que se escuchaba muy bonito el nombre, tenía mucha fuerza y personalidad. Ví la imagen de esa bloguera y se trataba de unos labios muy hermosos en blanco y negro, unos labios carnosos que invitaban al placer, que provocaban una gran fijación y deseo. Deseo de mirarlos por mucho rato, deseo de sentirlos, de morderlos… unos deseos indescriptibles de conocerlos, de besarlos. Eran unos labios perfectos. El labio superior delgado, muy bien delineado. El inferior era más grande, más ancho, carnoso, exquisito para besar, para morder, para sentir y saborear. Esos labios me atrajeron desde ese primer momento, me interesaron desde ese instante en que los vi.

La vida es un completo misterio, y muchas veces no entiendes las cosas en el momento en que las sientes o te suceden, pero después, en el momento adecuado, ciertamente encuentras su verdadero significado. Sé que podrá sonar a un completo disparate, pero para mí que lo sentí y lo viví no lo es. No puedo explicar muy bien lo que sentí cuando vi esos labios, cuando leí ese nombre. Recuerdo que algo dentro de mí despertó, como una consciencia superior. Sentí que se me movieron los intestinos, sentí vértigo, era como si me hubiera asomado a un precipicio, como si estuviera en caída libre. Algo dentro de mí me susurró que esa persona era especial, trascendente. Sentí como si ya la conocía, como si ya la hubiera visto antes, sin embargo sabía que eso no era posible. Es como cuando vives algo, y sientes que ya lo habías vivido previamente. De la misma manera la vi esa primera vez y sentía que ya la conocía, pero además tenía esa extraña sensación de que era trascendente en mi vida. Era como si ya la conociera, pero obvio no desde el pasado, y mucho menos del presente. Era como si conociera a Débora Hadaza desde el no-tiempo,… desde la eternidad.
No pude soportar más esa inmensa curiosidad por esa mujer de labios grises y me dirigí a su perfil. Ahi estaba su nombre completo. Compositora de oficio. Residía en la ciudad de Morelia. Definitivamente no la conocía. Vivía muy lejos de mi ciudad y además no recordaba conocer a alguien con ese nombre y esa ocupación. Jamás había tenido a una amiga, ni siquiera una conocida compositora. En mi mundo solamente se movían ingenieros, actuarios, diseñadores, abogados, economistas, e inclusive médicos. Sin embargo, definitivamente dentro de mis amistades y conocidos no se encontraba una compositora. Era seguro que no la conocía, completamente seguro. Pero entonces… ¿por qué seguía teniendo esa inmensa y creciente incertidumbre por esa mujer? ¿por qué algo de mi sentía algo extraño? ¿por qué tenía esa loquísima sensación de que se trataba de alguien importante?
Durante unos minutos traté de descifrar esa extraña sensación que me estaba provocando Débora, sin embargo no pude entenderlo. Tenía dos blogs en su lista, me dirigí al primero que vi, al llamado Error Errante. Leí su publicación más reciente, me gustó mucho su estilo, bastante sincero, bastante cargado de sentimientos. No conocía muchos blogs de ese estilo en el que las personas narran sus sentimientos con una seguridad y sinceridad tan contundentes. También pude percibir mucha tristeza, mucho dolor, soledad, ausencia. Sus post estaban plagados de amor, pero de un amor que duele, de un amor que mata, que destruye, que pulveriza. Me sentí identificado de alguna manera. Le comenté pidiéndole que por favor me consiguiera cianuro. Volví a ver su perfil, me grabé esos labios en la mente. El resto de la tarde seguí pensando mucho en Gabriela, pero también seguía con la intriga de esa mujer de labios grises, de Débora.
Al otro día Débora me contactó en mi blog. Me comentó en una publicación que había hecho en donde describía brevemente la trama de una película de guerra que recién había visto. Me dijo que le interesaba ver esa película, y que si encontraba cianuro me avisaría de seguro. Su respuesta me dio mucha risa y en ese momento decidí contactarla, decidí conocerla, decidí aclarar esas raras sensaciones que me provocaban su nombre y sus labios, decidí averiguar quién era realmente esa mujer y por qué sentía que era importante conocerla. Sin embargo quería saber pronto de ella, quería hablar con ella de inmediato y quitarme esa incertidumbre pronto. No podía perder mucho tiempo como lo había venido haciendo con Gabriela. Tenía que platicar con Débora lo más pronto posible. Fui a su perfil y no tenía ningún correo registrado. La busqué en internet y encontré una página en donde vi su nombre, su lugar y fecha de nacimiento, su carrera y tres correos de contacto. Anoté su correo de Hotmail en un papelito y lo guardé en mi escritorio.
Durante varios días estuve pensando si era buena idea agregar a una persona que apenas había conocido en internet. Tal vez Débora podría pensar que tenía malas intenciones, tal vez podría asustarla y entonces mis intentos por conocerla y saber su trascendencia quedarían completamente frustrados. Durante esa semana establecí cierta comunicación con ella a través de nuestros respectivos blogs. El viernes 27 de junio no pude más con esa incertidumbre que había estado teniendo y la agregué a mi cuenta del Messenger. Esa misma noche comenzamos a hablar.
Las probabilidades de Auster, sin saberlo, sin buscarlo, se habían apoderado de mi vida. Esa noche mí vida cambió para siempre, esa noche empecé a conversar con la mujer a la que amaría con toda mi alma, con todo mi corazón, con todas mis fuerzas y mis huesos. Esa noche mi alma se unió a la de ella sin saberlo. Esa noche empecé a conversar con la mujer que sería mi amiga, mi confidente, mi novia, mi amante, mi esposa. Esa noche conocí al amor de mi vida. Ninguno de los dos lo sospechaba, pero de alguna manera ambos lo sabíamos. El misterio y la incertidumbre que me provocó desde un inicio poco a poco fueron tomando sentido. Débora Hadaza estaba predestinada para vivir su vida a mi lado. Sin embargo en ese primer día ni siquiera lo sospechábamos. Comenzamos a hablar, y la química se dió de una manera mágica, increíble, como nunca antes me había sucedido en la vida. La historia estaba apenas comenzando. Esa increíble historia apenas estaba iniciando. Pronto la comenzaré a escribir.
Todo lo narrado y escrito en este blog antes de esta publicación tiene como objetivo dejar un breve contexto de cómo fue el proceso que me llevó a conocer a Débora. Todo lo escrito antes de esta publicación fue solamente la introducción a esta historia. El capítulo primero esta apenas por contarse. Mientras escribo, la historia sigue creciendo sin parar, cada día hay más vivencias, más besos, más detalles, más eventos de amor y pasión. Espero que me alcance la vida para contar la mayor parte posible de esta historia. Sé de antemano que este proyecto no lo podré concluir yo, tampoco Débora, solamente podrá ser terminado por Sarai o por Israel, pues mientras viva, mientras Débora viva, la historia segúirá desarrollándose. Mientras tanto aqui estoy, frente a mi computadora, frente a esta laptop que seguramente será un dinosaurio para las décadas venideras. Aqui estoy con una gran sonrisa, con los ojos llorosos por la emoción, con un nudo en la garganta por el amor, aqui estoy iniciando apenas el objetivo de este blog: escribir nuestra historia. Decidí usar la palabra escribir porque es la más genérica posible. No siempre se narrará, no siempre será como un cuento, como una novela. Ese estilo aburrido lo dejo para mi. Habrá también poesía, imágenes, dibujos, canciones. Y lo mejor de todo es que no estoy solo, mi compañera y editora esta detrás de mi, ayudándome, apoyándome, como siempre lo ha hecho desde que la conocí, como siempre lo hará.
En estos momentos recordé nuevamente la frase de Gaby, la de la probabilidad, aquella que decía que en un universo infinito las probabilidades eran totales. Yo creo en un universo infinito. Si mis creencias son ciertas, y si los raciocinios de Gaby también lo son, algún día la probabilidad de que algo entre Gabriela y yo se pueda dar es total, es completa. Sin embargo algo falló en la lógica de Gaby, y bendito fallo, o mejor dicho, bendito acierto, pues yo lo considero como un acierto. Algún día Gaby sabrá que la probabilidad total de que a través de ella conocí al amor de mi vida se dio primero que la probabilidad total de un amor entre Gaby y yo. Bendito orden probabilístico. Bendito instante en que decidí conocer a Débora Hadaza. Bendita probabilidad total de que me enamorara de ella. Bendita su existencia. Bendita su presencia. Bendito su ser. Bendito el momento en que la vi por primera vez. Bendito su amor. Bendito nuestro Dios por habernos reunido en este único espacio y en este único tiempo. A través de estas lineas quiero decirle a esa mujer de labios grises que la amo y que la amaré siempre.
Por ese tiempo la relación con Anel estaba a punto de disolverse por completo. Me di cuenta que su ausencia no me provocaba malestar, al contrario, me liberaba. Anel llegó a mi vida en el momento y en la situación equivocados. Cada vez la veía menos seguido. Cada día platicabamos menos. En cada momento sentía que la necesitaba menos, y de hecho me alegra que se haya alejado de mí. No queria lastimarla, ni tampoco queria que su dolor y despecho me lastimaran. La distancia y el tiempo definieron la fórmula que mejor catalizó nuestra nula relación futura. Pero por el momento quiero enfocarme en Gabriela. En realidad no es difícil hacerlo. De Anel no queda más por decir.
Gabriela es una niña extraordinaria. Sus letras, su forma de narrar las cosas, de transmitir ideas, de provocarte sentimientos en toda ocasión es bastante impresionante. No he conocido a nadie que escriba como ella. Sus letras están empapadas de nostalgia, de una dulce nostalgia. Cuando la leo me gusta poner a Chopin a todo volumen. Sentimiento musical combinado con nostalgia literaria hacen una mezcla perfecta para una persona como yo. Mezcla perfecta para una persona que ha aprendido a saborear el dolor, hasta el punto de gustarle y de extrañarlo.
Empecé a hablar en forma con esa mujer nostálgica a partir de abril del presente. Ansiaba ver su rostro, pues en su blog solo ponía imágenes borrosas de sí misma. Después me aclaró que era para guardar el anonimato. Recuerdo que desde la primera plática nos empezamos a llevar muy bien. Recuerdo también que en esa primera plática me recomendó a Auster y su cuaderno. La vida está llena de posibilidades, de probabilidades, de coincidencias y de eventos que desencadenan otros. En ese libro aprendí que es increíble la manera en que la vida va tejiendo sus redes y te va llevando al punto en que necesitas estar en el momento y en el espacio adecuado. Llegas al punto donde tienes que estar, y a veces sin saberlo, sin pretenderlo, sin forzarlo. Sin embargo las probabilidades de Auster, y de Gabriela por ende, son eventos que no pueden pasar desapercibidos. Son tan impactantes que es imposible que pasen de largo. Son notorios en toda su extensión. Es imposible no verlos. Es imposible no detectarlos. Es imposible no percibirlos.
Gabriela siempre ha creído en la probabilidad, y en que la vida está llena de ella. Yo también creía lo mismo, pero además le daba a esa probabilidad una careta de destino. Ahora no lo sé. Las probabilidades de Gabriela son tan, pero tan asombrosas que parecen premeditadas por alguien o por algo. Parece que quien viste la careta es la probabilidad, y por detrás el rostro verdadero le pertenece al destino. El cuaderno a veces parece mágico, de otro mundo, como de ciencia ficción.
Sin embargo el mismo evento de conocerla disparó la probabilidad de que mi vida cambiara por completo. Creo que las historias de Auster no son tan irreales como había pensado en un principio. El cuaderno que Gabriela me recomendó me permitió considerar que la vida está llena de probabilidades causales, no casuales. Las probabilidades no surgieron por mera probabilidad, es decir, no son meta-probables, sino que fueron diseñadas a propósito en un pleno ejercicio de causa-efecto. Las probabilidades es posible que tengan su fuente de existencia en el destino. Tal vez estaba completamente equivocado. La probabilidad no es quien viste la careta de destino, sino todo lo contrario, el destino es quien viste la careta de probabilidad. Sin embargo eso solo el tiempo me lo podrá aclarar.
Gaby me fue enamorando poco a poco. Hablamos de tantas, pero tantas cosas que resulta realmente burdo y pobre el intento de recordarlas y contarlas cada una de ellas. Me viene a la mente, por ejemplo, su gusto por bailar, le gusta muchísimo hacerlo. Le dije que aunque yo no era muy bueno, algún día pasaría por ella para ir al Tigre o a la Roka, llegaría por ella en mi Smart para sacarle brillo a la pista. Después, tomaríamos el cochecito para ir a dominguear. También acordamos en broma, o tal vez en seria ilusión, que algún día iríamos juntos a Europa, y yo vendería tacos árabes, y ella pulseritas en las playas. Eso era un negociazo seguro, me decía, yo solo sonreía y lo afirmaba.
A lo largo de los dias pude darme cuenta que es una mujer enamorada del amor, del abstracto. Es por eso que cuando el amor le aborda no se da cuenta, o bien no lo puede procesar, o bien no lo quiere hacer. A veces creo que Gaby es toda una contradicción. Por un lado es soñadora, pero por otro bastante realista y conservadora. Su forma de pensar hizo que las cosas entre nosotros no se pudieran dar. Su desconfianza y miedo al amor, a lo perdurable y a lo sincero, la hace poner su razón por encima de sus sentimientos. Para ella es mucho más cómodo controlar lo tangible que lo intangible. Probablemente tenga razón. Probablemente es mejor no lanzarse de panza pues así y solo así evitas caer en las piedras y romperte la cabeza. Nunca estuve de acuerdo con su forma cómoda de pensar y manejar las cosas, pues ciertamente no se arriesga mucho, pero por lo mismo tampoco se gana. Sin embargo ella siempre me dijo que estaba consciente de ello, lo cual ciertamente me hizo sentir mucho mejor, y también me dijo que una buena parte de los deberes de la vida estriba en afrontar tus decisiones con valentía y vivir con las consecuencias. Afrontar las decisiones con muchos pantalones, o en su respectivos casos con muchas faldas, siempre me lo decía. Su miedo para arriesgarse lo equilibraba con su valentía para aceptar con entereza las consecuencias de sus acciones o no acciones,… pues no actuar también es una forma de actuar, y siempre, siempre se lo hice notar.
Recuerdo esa frase de ella, y recuerdo también las horas y horas que platicábamos sobre las probabilidades de que las cosas se dieran. Las probabilidades de que la extinción fuera la regla y que la evolución fuera la excepción de la vida. Las probabilidades de que estuviéramos ella y yo platicando en ese momento, la forma en que nos conocimos, el por qué estábamos hablando, las probabilidades de que algo se pudiera dar entre nosotros.
Mayo llegó de repente y cada día las conversaciones subían de tono. Un día estábamos tan melancólicos que me propuso vernos el fin de semana, ir a un bar en Puebla o en el D.F, cantar a Sabina y emborracharnos. Brindar por los malos amores, pues aunque no es la forma adecuada para curarlos ni olvidarlos, al menos se la pasa uno muy bien. Todo el tiempo me decía que la melancolía era una tristeza dulce y altamente disfrutable. Tristemente coincidía con ella. También me decía que le gustaba Chopin porque él sabía perfectamente el disfrute de la tristeza. Siempre me dijo que Chopin tocaba porque todos sus demonios bailaban con ángeles mientras hacía sus nocturnos. Yo solo sonreía pues mis demonios no bailaban con ángeles, sino danzaban sobre mi carne y huesos, sobre mis tripas y ojos. Demonios danzando en señal de triunfo, triunfo de la muerte sobre la vida, en señal de triunfo de la desesperanza sobre la fe, triunfo del miedo a la muerte por encima de la confianza en Dios.
Recuerdo su amor por lo imperfecto. Eso me dio mucha esperanza. Me dijo en alguna ocasión que amaba la imperfección de las cosas, las cicatrices de las personas, los dientes chuecos, inclusive las panzas. Hablamos de México, de los mexicanos, de los problemas que nos agobian, de la forma de gobierno, del imperio ultrajado y del impuesto. En cada plática, en cada situación de risa, y sobre todo en las de tristeza y melancolía sentía que la iba queriendo más y más. Además de su inteligencia y sencillez, me cautivo la manera tan asombrosa en que nos llevábamos tan bien.
Junio fue un mes muy agitado y decisivo en mi vida. En ese mes cumple años mi hermana, en ese mes también es el cumpleaños de mi papá. En ese mes por primera vez escuché la voz de Gaby. Durante casi todo el mes de Junio me la pasé revisando su blog, leyendo y releyendo cada publicación, memorizándolas, haciéndolas mías, tatuándolas en mis recuerdos. Ese mes casi no se pudo conectar y yo sentía cada vez más una necesidad muy grande de encontrarla. Sentía que estaba empezando a interesarse en mí, y yo definitivamente estaba no solamente interesado en ella, sino además estaba empezando a sentir algo muy fuerte por ella. Ahora sé que no era amor, pero definitivamente pasé muchos días en los cuales tuve muchísima confusión. Confusión porque yo no creía que alguien pudiera sentir algo por otra persona sin conocerla en vivo, no creía que fuera posible enamorarse por internet. Sin embargo se puede engañar al cerebro, pero no al corazón, y ciertamente sentía algo por Gaby. Fuera de toda lógica era indiscutible que sentía algo por ella, era indiscutible que la pensaba gran parte del día, y sobre todo era indiscutible que quería conocerla.
El 20 de junio por fin se conectó. No podía aguantar más y abiertamente le dije que la extrañaba muchísimo, que todo el tiempo pensaba en ella. Me dijo que quería hablar conmigo, escuchar mi voz. La agregué a Skype y comenzamos a hablar. Tiene una voz hermosa, muy hermosa, como de locutora de radio. Empezamos a charlar sobre religión, sobre arte, sobre literatura, sobre muchas cosas sin sentido también. Creo que el tema era lo de menos, lo trascendente era que estábamos hablando por fin, y ambos lo queríamos desde hace ya varios días, inclusive semanas. Nos cantamos canciones de amor, reímos, nos cantamos más canciones de deseo, todas con un mensaje indirecto, pero a su vez sumamente claro. Ese día terminamos de hablar en la madrugada, no queríamos despedirnos pero era tarde ya. Antes de colgar le dije que la quería, me dijo que ella también a mí. Nos despedimos y me fui a dormir con su voz en mi cabeza, repitiéndose continuamente, reproduciéndose en mi cerebro incesantemente.
No pude dormir bien esa noche. Al otro día me levanté y lo primero que hice era ver si estaba conectada. No lo estaba. Necesitaba más de ella, y la única manera era a través de su blog. Estaba muy triste, me sentía muy solo, sentía que la distancia que había entre nosotros haría que lo nuestro no se pudiera dar. Es por eso que no creía en las relaciones a distancia, y eso me frustraba enormemente. Me senté en mi escritorio y me puse a navegar en su blog. Revisé publicaciones pasadas, las releí una y otra y otra vez. En una de las más recientes publicaciones vi a una mujer bloguera con nombre “Débora Hadaza” quien invitaba a Gaby a checar un blog nuevo que había creado recientemente.
Débora Hadaza… Débora Hadaza… Débora Hadaza. Pensé que se escuchaba muy bonito el nombre, tenía mucha fuerza y personalidad. Ví la imagen de esa bloguera y se trataba de unos labios muy hermosos en blanco y negro, unos labios carnosos que invitaban al placer, que provocaban una gran fijación y deseo. Deseo de mirarlos por mucho rato, deseo de sentirlos, de morderlos… unos deseos indescriptibles de conocerlos, de besarlos. Eran unos labios perfectos. El labio superior delgado, muy bien delineado. El inferior era más grande, más ancho, carnoso, exquisito para besar, para morder, para sentir y saborear. Esos labios me atrajeron desde ese primer momento, me interesaron desde ese instante en que los vi.

La vida es un completo misterio, y muchas veces no entiendes las cosas en el momento en que las sientes o te suceden, pero después, en el momento adecuado, ciertamente encuentras su verdadero significado. Sé que podrá sonar a un completo disparate, pero para mí que lo sentí y lo viví no lo es. No puedo explicar muy bien lo que sentí cuando vi esos labios, cuando leí ese nombre. Recuerdo que algo dentro de mí despertó, como una consciencia superior. Sentí que se me movieron los intestinos, sentí vértigo, era como si me hubiera asomado a un precipicio, como si estuviera en caída libre. Algo dentro de mí me susurró que esa persona era especial, trascendente. Sentí como si ya la conocía, como si ya la hubiera visto antes, sin embargo sabía que eso no era posible. Es como cuando vives algo, y sientes que ya lo habías vivido previamente. De la misma manera la vi esa primera vez y sentía que ya la conocía, pero además tenía esa extraña sensación de que era trascendente en mi vida. Era como si ya la conociera, pero obvio no desde el pasado, y mucho menos del presente. Era como si conociera a Débora Hadaza desde el no-tiempo,… desde la eternidad.
No pude soportar más esa inmensa curiosidad por esa mujer de labios grises y me dirigí a su perfil. Ahi estaba su nombre completo. Compositora de oficio. Residía en la ciudad de Morelia. Definitivamente no la conocía. Vivía muy lejos de mi ciudad y además no recordaba conocer a alguien con ese nombre y esa ocupación. Jamás había tenido a una amiga, ni siquiera una conocida compositora. En mi mundo solamente se movían ingenieros, actuarios, diseñadores, abogados, economistas, e inclusive médicos. Sin embargo, definitivamente dentro de mis amistades y conocidos no se encontraba una compositora. Era seguro que no la conocía, completamente seguro. Pero entonces… ¿por qué seguía teniendo esa inmensa y creciente incertidumbre por esa mujer? ¿por qué algo de mi sentía algo extraño? ¿por qué tenía esa loquísima sensación de que se trataba de alguien importante?
Durante unos minutos traté de descifrar esa extraña sensación que me estaba provocando Débora, sin embargo no pude entenderlo. Tenía dos blogs en su lista, me dirigí al primero que vi, al llamado Error Errante. Leí su publicación más reciente, me gustó mucho su estilo, bastante sincero, bastante cargado de sentimientos. No conocía muchos blogs de ese estilo en el que las personas narran sus sentimientos con una seguridad y sinceridad tan contundentes. También pude percibir mucha tristeza, mucho dolor, soledad, ausencia. Sus post estaban plagados de amor, pero de un amor que duele, de un amor que mata, que destruye, que pulveriza. Me sentí identificado de alguna manera. Le comenté pidiéndole que por favor me consiguiera cianuro. Volví a ver su perfil, me grabé esos labios en la mente. El resto de la tarde seguí pensando mucho en Gabriela, pero también seguía con la intriga de esa mujer de labios grises, de Débora.
Al otro día Débora me contactó en mi blog. Me comentó en una publicación que había hecho en donde describía brevemente la trama de una película de guerra que recién había visto. Me dijo que le interesaba ver esa película, y que si encontraba cianuro me avisaría de seguro. Su respuesta me dio mucha risa y en ese momento decidí contactarla, decidí conocerla, decidí aclarar esas raras sensaciones que me provocaban su nombre y sus labios, decidí averiguar quién era realmente esa mujer y por qué sentía que era importante conocerla. Sin embargo quería saber pronto de ella, quería hablar con ella de inmediato y quitarme esa incertidumbre pronto. No podía perder mucho tiempo como lo había venido haciendo con Gabriela. Tenía que platicar con Débora lo más pronto posible. Fui a su perfil y no tenía ningún correo registrado. La busqué en internet y encontré una página en donde vi su nombre, su lugar y fecha de nacimiento, su carrera y tres correos de contacto. Anoté su correo de Hotmail en un papelito y lo guardé en mi escritorio.
Durante varios días estuve pensando si era buena idea agregar a una persona que apenas había conocido en internet. Tal vez Débora podría pensar que tenía malas intenciones, tal vez podría asustarla y entonces mis intentos por conocerla y saber su trascendencia quedarían completamente frustrados. Durante esa semana establecí cierta comunicación con ella a través de nuestros respectivos blogs. El viernes 27 de junio no pude más con esa incertidumbre que había estado teniendo y la agregué a mi cuenta del Messenger. Esa misma noche comenzamos a hablar.
Las probabilidades de Auster, sin saberlo, sin buscarlo, se habían apoderado de mi vida. Esa noche mí vida cambió para siempre, esa noche empecé a conversar con la mujer a la que amaría con toda mi alma, con todo mi corazón, con todas mis fuerzas y mis huesos. Esa noche mi alma se unió a la de ella sin saberlo. Esa noche empecé a conversar con la mujer que sería mi amiga, mi confidente, mi novia, mi amante, mi esposa. Esa noche conocí al amor de mi vida. Ninguno de los dos lo sospechaba, pero de alguna manera ambos lo sabíamos. El misterio y la incertidumbre que me provocó desde un inicio poco a poco fueron tomando sentido. Débora Hadaza estaba predestinada para vivir su vida a mi lado. Sin embargo en ese primer día ni siquiera lo sospechábamos. Comenzamos a hablar, y la química se dió de una manera mágica, increíble, como nunca antes me había sucedido en la vida. La historia estaba apenas comenzando. Esa increíble historia apenas estaba iniciando. Pronto la comenzaré a escribir.
Todo lo narrado y escrito en este blog antes de esta publicación tiene como objetivo dejar un breve contexto de cómo fue el proceso que me llevó a conocer a Débora. Todo lo escrito antes de esta publicación fue solamente la introducción a esta historia. El capítulo primero esta apenas por contarse. Mientras escribo, la historia sigue creciendo sin parar, cada día hay más vivencias, más besos, más detalles, más eventos de amor y pasión. Espero que me alcance la vida para contar la mayor parte posible de esta historia. Sé de antemano que este proyecto no lo podré concluir yo, tampoco Débora, solamente podrá ser terminado por Sarai o por Israel, pues mientras viva, mientras Débora viva, la historia segúirá desarrollándose. Mientras tanto aqui estoy, frente a mi computadora, frente a esta laptop que seguramente será un dinosaurio para las décadas venideras. Aqui estoy con una gran sonrisa, con los ojos llorosos por la emoción, con un nudo en la garganta por el amor, aqui estoy iniciando apenas el objetivo de este blog: escribir nuestra historia. Decidí usar la palabra escribir porque es la más genérica posible. No siempre se narrará, no siempre será como un cuento, como una novela. Ese estilo aburrido lo dejo para mi. Habrá también poesía, imágenes, dibujos, canciones. Y lo mejor de todo es que no estoy solo, mi compañera y editora esta detrás de mi, ayudándome, apoyándome, como siempre lo ha hecho desde que la conocí, como siempre lo hará.
En estos momentos recordé nuevamente la frase de Gaby, la de la probabilidad, aquella que decía que en un universo infinito las probabilidades eran totales. Yo creo en un universo infinito. Si mis creencias son ciertas, y si los raciocinios de Gaby también lo son, algún día la probabilidad de que algo entre Gabriela y yo se pueda dar es total, es completa. Sin embargo algo falló en la lógica de Gaby, y bendito fallo, o mejor dicho, bendito acierto, pues yo lo considero como un acierto. Algún día Gaby sabrá que la probabilidad total de que a través de ella conocí al amor de mi vida se dio primero que la probabilidad total de un amor entre Gaby y yo. Bendito orden probabilístico. Bendito instante en que decidí conocer a Débora Hadaza. Bendita probabilidad total de que me enamorara de ella. Bendita su existencia. Bendita su presencia. Bendito su ser. Bendito el momento en que la vi por primera vez. Bendito su amor. Bendito nuestro Dios por habernos reunido en este único espacio y en este único tiempo. A través de estas lineas quiero decirle a esa mujer de labios grises que la amo y que la amaré siempre.
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de la eternidad,
del futuro,
del pasado,
del presente
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