
Sarai:
Los ultimos meses que he pasado con tu mamá han sido hermosos. Me levanto cada día, veo su rostro y le doy gracias a Dios por haberla conocido. Soy tan feliz al lado de tu madre que parece que estoy en un sueño. Tu mamà y yo estamos de acuerdo... parece que estamos en un sueño.
Bendito sueño hija mia, bendito "mood" de irrealidad. Es un estado en donde todo es perfecto y parece un sueño, un sueño del que tus padres no queremos despertar.
Vida mia, lamentablemente no todos los sueños son hermosos. Lamentablemente a veces hay dias que se convierten en pesadillas. De hecho hoy parece que estoy metido en una película de ficción sobre terrorismo y armas biológicas. Hoy 27 de abril de 2009 estoy viviendo y estoy contando cosas que jamás había visto. Dias pasados me enteré de un nuevo virus que esta azotando la población mexicana, me refiero a la Influenza Porcina. Cuando supe sobre él jamás me imaginé el alcancé, el potencial, y el fenómeno social que estaba a punto de provocar.
Hoy cuando llegué al trabajo saludé a la abogada que se sienta junto a mi. La noté un poco molesta, y le pregunté el motivo de ello. Me dijo que era porque un joven, un programador de una empresa de desarrollo de Software se portó grosero y descortés. Ella lo saludó y le extendió la mano para darle un fraternal apretón como es la costumbre actual. Este jóven le dijo que la disculpara pero que las órdenes de su empresa eran muy estrictas y habían sido instruidos de no saludar de mano ni de beso en la mejilla a ninguna persona. Cuando me lo contó ciertamente se me hizo exagerado e indudablemente grosero.
Minutos después cuando me acerqué con ese joven ni siquiera intenté saludarlo, quería evitar un desaire de su parte. Sin que hiciera el intento de saludarlo me dijo que lo disculpara que no me extendiera la mano, pero la situación actual lo ameritaba. Yo asentí, le sonreí en señal de que no había forma en que podría importarme menos. Me senté a trabajar.
Poco a poco fueron llegando los trabajadores y todos tenian una cara de espanto que nunca había visto. Muchos de ellos llevaban puestos un cubrebocas y además evitaban saludar. Por varios momentos me sentí como un extranjero, me sentí como una persona que está fuera de lugar, que no entendía por qué todos estaban asustados. En verdad yo no lo estaba, probablemente en verdad yo era el ignorante.
Hija, te cuento esto con una tristeza en mi corazón. En estos momentos mi país está pasando por momentos difíciles. Se siente un hermetismo en todas las personas que hasta da miedo. Se siente un miedo en todas las personas que te provoca un malestar y unas ganas de salir y correr. Me dan ganas de irme a la casa y abrazar a tu madre y decirle que no entiendo qué está pasando pero que estoy bien y que ella estará bien. Quisiera en verdad poder prometerle que ella estará bien. Daría mi vida por ello.
Pero permiteme seguirte contando. Después de que me fuí a la mesa de trabajo, minutos después llegaron unos contadores con los que tengo una muy buena relación. Ambos son muy alegres, todo el tiempo estan bromeando y manteniendo un buen ánimo en la mesa de trabajo. Sin embargo hoy llegaron y saludaron con miedo. Cuando me dieron sus manos para saludarme sentía miedo en ellos. Miedo de extender la mano y prisa por retirarla lo mas pronto posible. Si hubieran tenido cloro, apuesto a que en ese momento se hubieran lavado las manos con él. Hija mia, espero que nunca sufras la experiencia de que te saluden con miedo, de que las personas sientan que los vas a contagiar, de que te saluden como si estuvieras leproso, de que desconfien de todos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo de años, de su propia sombra.
Sarai, no sé dónde estamos, ni tampoco se para dónde vamos. Hay días que además de que estas en una pesadilla mojada, llueve sobre ella. Después de que la situación estaba muy hermética y todos trabajaban por obligación mas que por gusto sentí una fuerte sacudida debajo de mis pies. Las mesas del área de trabajo se empezaron a deslizar bruscamente de izquierda a derecha. Los muros, paredes y techos del edificio donde trabajo empezaron a tronar, a crujir, a gritar. Estaba ocurriendo un sismo bastante fuerte. La gente de inmediato se levantó y corrió a la salida. Yo les dije a mis compañeros que estuvieran tranquilos, que ya había pasado el temblor, pero no me escucharon. Salieron corriendo y aventando gente. En la salida principal se hizo un tapón de gente que impedía la evacuación. Por mi parte salí atrás de la mayoría y al ver que no podían salir por la puerta principal, me fui a la de atrás. Salí antes que la mayoría.
Gritos, pisadas, gente con lagrimas en los ojos y miedo en el rostro. Gente con telas azules y blancas en la boca salian del edificio con un terror que solo había visto en las peliculas. Una vez afuera uno pensaria que ya había acabado el problema, pero no en este día hija, este día no sería asi. Al salir la gente se dió cuenta que estaba aglomerada, que estaba rodeada de una multitud de personas. Creo que el terror se incrementó. Se alejaban unos de otros como si se causaran repulsión. Se veían como si tuvieran un microscopio en los ojos y pudieran ver el virus en la nariz y boca de las demás personas. Se observaban como si pudieran adivinar que alguien estaba enfermo, o como si quisieran encontrar a alguien enfermo. Se alejaban como si su prójimo fuera un ser repugnante, se repelían como si fueran cargas iguales, aunque en realidad todos se veian como su opuesto, como su diferente.
Noticias, comentarios, platicas, rumores. Todo habla sobre lo mismo. Influenza Porcina. Muertes en el DF y estado de México. Muertes en San Luis Potosi y en Oaxaca. Muertes en la ciudad donde tus padres vivimos. Muertes en Puebla. Mientras protección civil inspeccionaba el estado del edificio que evacuamos, miraba las noticias por la televisión de una tiendita cercana. Sismo con epicentro en Guerrero. Mas muertes por el virus de la Influenza, suspenden actividades escolares en todo el país.
El personal de protección civil empezó a repartir unos volantes en los que se recomendaba evitar lugares públicos como cines, teatros, cafes, estadios, conciertos, discos o antros. Eventos sociales y recreativos estan siendo suspendidos. Esto es algo que mis ojos nunca antes habían visto hija mia, y que hubiera deseado no haber presenciado.
A pesar de que nací en una época en dónde el cáncer y el sida invadieron el mundo, también puedo decir que nací en un México donde uno podía todavía salir tranquilo a la calle, tomar agua limpia, y respirar aire sin miedo. Hoy vida mia estoy viendo que la gente tiene miedo de salir, tiene miedo de mirar, de tocar, de respirar. Tiene miedo de contagiarse y morir. Ironicamente tiene miedo de vivir.
Saliendo del trabajo lo primero que hago es pensar en llegar lo mas pronto posible a la casa y ver a tu mamá. Llego, estaciono mi coche frente a nuestra hermosa casa verde y entro a la misma. Descubro a tu mamá escuchando a Beethoven. Tocó la ventana y abre la puerta recibiendome con el beso más tierno y con el beso más lleno de amor que jamás de haya dado en el mundo. Le pregunto que cómo está. Gracias a Dios se encuentra bien. Le cuento lo sucedido, le cuento que en el trayecto del trabajo a la casa veía a la gente desconcertada, asustada, incrédula. Todos iban como zombies en sus automóviles o en sus motocicletas. Todos con cubrebocas, pañuelos o bufandas cubriéndose el rostro. Todos con miedo de salir y de vivir en un pais que no parece el México que yo conozco y recuerdo.
En el trayecto a la casa ví que la fraternidad, la amistad, el buen trato, las buenas costumbres de dejaron en el armario. La gente no te da la mano, te saluda de lejos, te esconde la mirada, te aleja lo mas que puede.
A pesar de todo esto tu madre me hizo una comida muy rica que me quitó el mal sabor de boca. Su buen humor es una bendición. Me hizo sonreir, sentirme nuevamente vivo, en mi México, en casa. Le tomo la mano sin miedo a que no me la quiera dar. La beso sin miedo a que una tela este entre nuestros rostros. La beso y le digo que la amo. La abrazo y le digo que todo estará bien. La miro y sin miedo a estarme equivocando le digo que Dios esta cuidándonos, que está protegiéndonos. Con él nada nos puede dañar, con él nada nos faltará.
Minutos después la abrazo y prendo la televisón para ver las noticias. Nada nuevo. Estoy pensativo, tu madre a pesar de que no me lo dice sé que también lo está. Estoy pensando en pedirle a tu mamá algo que no quiero, algo que me duele, algo que es producto del miedo. Lo medito una y otra y otra vez. Le cambio la etiqueta miedo y le pongo la etiqueta prevención. Le pido a tu mamá que use el cubrebocas. De inmediato su espíritu libre sale por sus poros y me hace notar su desacuerdo. Le pido que por favor lo haga, que lo haga como medida de prevención, que lo haga por mi, por su vida, por que su vida es mi vida. Ella acepta.
Son 5:15 de la tarde y salimos de la casa. Llevo a tu mamá al centro para que compre unas partituras, aunque en realidad lo hago para evitar que tome el autobus. Sé que tendrá que tomar otro de regreso, pero al menos será uno y no dos. Tomamos el cubrebocas con repulsión. Esto no es verdad, esto no es nuestro México, esto es un sueño, un mal sueño.
Recorremos las calles de Puebla en mi auto. La gente esta desconcertada, cientos de personas con cubrebocas a lo largo y ancho de la ciudad. El presente es difícil de creer y asimilar. El futuro es incierto.Hija, no sé qué es lo que está pasando. Pareceria un complot, un plan de las altas esferas con fines que aún no logro percibir. Al mismo tiempo parecería que se trata únicamente de un virus que nos está matando solo y solo por mala suerte. No lo sé. Ciertamente no lo sé. Lo que si sé amor y quiero que lo entiendas y te lo graves en tu mente es que se podrá acabar la buena suerte, podrán jugar con nuestras vidas y destino, podrán acabar con nuestras vidas y salud, pero nunca amor mio, nunca podrán acabar con nuestro amor, con el amor que le tengo a tu familia, con el amor que le tengo a tu madre, con el amor que te tengo a ti, con el amor que le tengo a Dios.
Los ultimos meses que he pasado con tu mamá han sido hermosos. Me levanto cada día, veo su rostro y le doy gracias a Dios por haberla conocido. Soy tan feliz al lado de tu madre que parece que estoy en un sueño. Tu mamà y yo estamos de acuerdo... parece que estamos en un sueño.
Bendito sueño hija mia, bendito "mood" de irrealidad. Es un estado en donde todo es perfecto y parece un sueño, un sueño del que tus padres no queremos despertar.
Vida mia, lamentablemente no todos los sueños son hermosos. Lamentablemente a veces hay dias que se convierten en pesadillas. De hecho hoy parece que estoy metido en una película de ficción sobre terrorismo y armas biológicas. Hoy 27 de abril de 2009 estoy viviendo y estoy contando cosas que jamás había visto. Dias pasados me enteré de un nuevo virus que esta azotando la población mexicana, me refiero a la Influenza Porcina. Cuando supe sobre él jamás me imaginé el alcancé, el potencial, y el fenómeno social que estaba a punto de provocar.
Hoy cuando llegué al trabajo saludé a la abogada que se sienta junto a mi. La noté un poco molesta, y le pregunté el motivo de ello. Me dijo que era porque un joven, un programador de una empresa de desarrollo de Software se portó grosero y descortés. Ella lo saludó y le extendió la mano para darle un fraternal apretón como es la costumbre actual. Este jóven le dijo que la disculpara pero que las órdenes de su empresa eran muy estrictas y habían sido instruidos de no saludar de mano ni de beso en la mejilla a ninguna persona. Cuando me lo contó ciertamente se me hizo exagerado e indudablemente grosero.
Minutos después cuando me acerqué con ese joven ni siquiera intenté saludarlo, quería evitar un desaire de su parte. Sin que hiciera el intento de saludarlo me dijo que lo disculpara que no me extendiera la mano, pero la situación actual lo ameritaba. Yo asentí, le sonreí en señal de que no había forma en que podría importarme menos. Me senté a trabajar.
Poco a poco fueron llegando los trabajadores y todos tenian una cara de espanto que nunca había visto. Muchos de ellos llevaban puestos un cubrebocas y además evitaban saludar. Por varios momentos me sentí como un extranjero, me sentí como una persona que está fuera de lugar, que no entendía por qué todos estaban asustados. En verdad yo no lo estaba, probablemente en verdad yo era el ignorante.
Hija, te cuento esto con una tristeza en mi corazón. En estos momentos mi país está pasando por momentos difíciles. Se siente un hermetismo en todas las personas que hasta da miedo. Se siente un miedo en todas las personas que te provoca un malestar y unas ganas de salir y correr. Me dan ganas de irme a la casa y abrazar a tu madre y decirle que no entiendo qué está pasando pero que estoy bien y que ella estará bien. Quisiera en verdad poder prometerle que ella estará bien. Daría mi vida por ello.
Pero permiteme seguirte contando. Después de que me fuí a la mesa de trabajo, minutos después llegaron unos contadores con los que tengo una muy buena relación. Ambos son muy alegres, todo el tiempo estan bromeando y manteniendo un buen ánimo en la mesa de trabajo. Sin embargo hoy llegaron y saludaron con miedo. Cuando me dieron sus manos para saludarme sentía miedo en ellos. Miedo de extender la mano y prisa por retirarla lo mas pronto posible. Si hubieran tenido cloro, apuesto a que en ese momento se hubieran lavado las manos con él. Hija mia, espero que nunca sufras la experiencia de que te saluden con miedo, de que las personas sientan que los vas a contagiar, de que te saluden como si estuvieras leproso, de que desconfien de todos, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo de años, de su propia sombra.
Sarai, no sé dónde estamos, ni tampoco se para dónde vamos. Hay días que además de que estas en una pesadilla mojada, llueve sobre ella. Después de que la situación estaba muy hermética y todos trabajaban por obligación mas que por gusto sentí una fuerte sacudida debajo de mis pies. Las mesas del área de trabajo se empezaron a deslizar bruscamente de izquierda a derecha. Los muros, paredes y techos del edificio donde trabajo empezaron a tronar, a crujir, a gritar. Estaba ocurriendo un sismo bastante fuerte. La gente de inmediato se levantó y corrió a la salida. Yo les dije a mis compañeros que estuvieran tranquilos, que ya había pasado el temblor, pero no me escucharon. Salieron corriendo y aventando gente. En la salida principal se hizo un tapón de gente que impedía la evacuación. Por mi parte salí atrás de la mayoría y al ver que no podían salir por la puerta principal, me fui a la de atrás. Salí antes que la mayoría.
Gritos, pisadas, gente con lagrimas en los ojos y miedo en el rostro. Gente con telas azules y blancas en la boca salian del edificio con un terror que solo había visto en las peliculas. Una vez afuera uno pensaria que ya había acabado el problema, pero no en este día hija, este día no sería asi. Al salir la gente se dió cuenta que estaba aglomerada, que estaba rodeada de una multitud de personas. Creo que el terror se incrementó. Se alejaban unos de otros como si se causaran repulsión. Se veían como si tuvieran un microscopio en los ojos y pudieran ver el virus en la nariz y boca de las demás personas. Se observaban como si pudieran adivinar que alguien estaba enfermo, o como si quisieran encontrar a alguien enfermo. Se alejaban como si su prójimo fuera un ser repugnante, se repelían como si fueran cargas iguales, aunque en realidad todos se veian como su opuesto, como su diferente.
Noticias, comentarios, platicas, rumores. Todo habla sobre lo mismo. Influenza Porcina. Muertes en el DF y estado de México. Muertes en San Luis Potosi y en Oaxaca. Muertes en la ciudad donde tus padres vivimos. Muertes en Puebla. Mientras protección civil inspeccionaba el estado del edificio que evacuamos, miraba las noticias por la televisión de una tiendita cercana. Sismo con epicentro en Guerrero. Mas muertes por el virus de la Influenza, suspenden actividades escolares en todo el país.
El personal de protección civil empezó a repartir unos volantes en los que se recomendaba evitar lugares públicos como cines, teatros, cafes, estadios, conciertos, discos o antros. Eventos sociales y recreativos estan siendo suspendidos. Esto es algo que mis ojos nunca antes habían visto hija mia, y que hubiera deseado no haber presenciado.
A pesar de que nací en una época en dónde el cáncer y el sida invadieron el mundo, también puedo decir que nací en un México donde uno podía todavía salir tranquilo a la calle, tomar agua limpia, y respirar aire sin miedo. Hoy vida mia estoy viendo que la gente tiene miedo de salir, tiene miedo de mirar, de tocar, de respirar. Tiene miedo de contagiarse y morir. Ironicamente tiene miedo de vivir.
Saliendo del trabajo lo primero que hago es pensar en llegar lo mas pronto posible a la casa y ver a tu mamá. Llego, estaciono mi coche frente a nuestra hermosa casa verde y entro a la misma. Descubro a tu mamá escuchando a Beethoven. Tocó la ventana y abre la puerta recibiendome con el beso más tierno y con el beso más lleno de amor que jamás de haya dado en el mundo. Le pregunto que cómo está. Gracias a Dios se encuentra bien. Le cuento lo sucedido, le cuento que en el trayecto del trabajo a la casa veía a la gente desconcertada, asustada, incrédula. Todos iban como zombies en sus automóviles o en sus motocicletas. Todos con cubrebocas, pañuelos o bufandas cubriéndose el rostro. Todos con miedo de salir y de vivir en un pais que no parece el México que yo conozco y recuerdo.
En el trayecto a la casa ví que la fraternidad, la amistad, el buen trato, las buenas costumbres de dejaron en el armario. La gente no te da la mano, te saluda de lejos, te esconde la mirada, te aleja lo mas que puede.
A pesar de todo esto tu madre me hizo una comida muy rica que me quitó el mal sabor de boca. Su buen humor es una bendición. Me hizo sonreir, sentirme nuevamente vivo, en mi México, en casa. Le tomo la mano sin miedo a que no me la quiera dar. La beso sin miedo a que una tela este entre nuestros rostros. La beso y le digo que la amo. La abrazo y le digo que todo estará bien. La miro y sin miedo a estarme equivocando le digo que Dios esta cuidándonos, que está protegiéndonos. Con él nada nos puede dañar, con él nada nos faltará.
Minutos después la abrazo y prendo la televisón para ver las noticias. Nada nuevo. Estoy pensativo, tu madre a pesar de que no me lo dice sé que también lo está. Estoy pensando en pedirle a tu mamá algo que no quiero, algo que me duele, algo que es producto del miedo. Lo medito una y otra y otra vez. Le cambio la etiqueta miedo y le pongo la etiqueta prevención. Le pido a tu mamá que use el cubrebocas. De inmediato su espíritu libre sale por sus poros y me hace notar su desacuerdo. Le pido que por favor lo haga, que lo haga como medida de prevención, que lo haga por mi, por su vida, por que su vida es mi vida. Ella acepta.
Son 5:15 de la tarde y salimos de la casa. Llevo a tu mamá al centro para que compre unas partituras, aunque en realidad lo hago para evitar que tome el autobus. Sé que tendrá que tomar otro de regreso, pero al menos será uno y no dos. Tomamos el cubrebocas con repulsión. Esto no es verdad, esto no es nuestro México, esto es un sueño, un mal sueño.
Recorremos las calles de Puebla en mi auto. La gente esta desconcertada, cientos de personas con cubrebocas a lo largo y ancho de la ciudad. El presente es difícil de creer y asimilar. El futuro es incierto.Hija, no sé qué es lo que está pasando. Pareceria un complot, un plan de las altas esferas con fines que aún no logro percibir. Al mismo tiempo parecería que se trata únicamente de un virus que nos está matando solo y solo por mala suerte. No lo sé. Ciertamente no lo sé. Lo que si sé amor y quiero que lo entiendas y te lo graves en tu mente es que se podrá acabar la buena suerte, podrán jugar con nuestras vidas y destino, podrán acabar con nuestras vidas y salud, pero nunca amor mio, nunca podrán acabar con nuestro amor, con el amor que le tengo a tu familia, con el amor que le tengo a tu madre, con el amor que te tengo a ti, con el amor que le tengo a Dios.